— Tío, necesitas un buen polvo para quitar esa cara de amargado — me dice Dylan, dándome un golpe amistoso en el hombro.
Sonrío, negando con la cabeza. Tiene razón, una buena mujer tal vez, pero lo que realmente necesito ahora es un café. Un buen café. Mantenerme despierto, concentrado, y seguir trabajando. Un día sin trabajo es un día perdido.
— Para aquí — le ordeno a Ronnie, al localizar una cafetería en la esquina.
Café Sabarsky.
Dejo a Dylan con la palabra en la boca y me bajo del coche. Tenía pensado ir a casa a ponerme el traje, pero mis ganas de café pudieron más. Entro al local con paso decidido, me acerco a la barra y pido un café bien cargado para llevar. Necesito algo amargo que me despierte más que cualquier ducha fría.
Mientras lo preparan, una voz masculina capta mi atención:
— Hola, guapa. ¿Has venido sola?
Típico. La clásica frase para romper el hielo cuando un hombre ve a una mujer sola. La mayoría cree que es suficiente.
— Sí — responde ella, seca, cortante.
No suelo prestarle atención a conversaciones ajenas, pero esa voz... hay algo en su tono que me obliga a mirar. Grave, firme, con una sensualidad que no necesita esfuerzo. Giro disimuladamente la cabeza y entonces la veo.
Una mujer imposible de ignorar. Cabello negro como la tinta, largo, brillante. Piel blanca, de porcelana, que parece suave incluso a la distancia. Ojos grandes, hipnóticos, de un verde azulado que no sé cómo clasificar, pero que definitivamente no he visto antes. Labios carnosos, rojos como si el rubor se los hubiese pintado a mano. Y ese vestido blanco... no vulgar, pero lo justo para que sea imposible no mirarla. Cubre lo necesario, sugiere el resto. No parece una mujer fácil, ni una que cualquiera pueda alcanzar. Todo en ella grita peligro disfrazado de calma.
Y por primera vez en semanas, me olvido del café.
— Venga, no seas amargada — dice, tomando su mano y empezando a tirar de ella, como si estuviera haciendo un favor.
Eso es lo que más odio: las personas que no saben aceptar un "NO". Como si el rechazo fuera una invitación a insistir. Por eso, decido intervenir. Mi presencia basta para que el chico se detenga, aunque ni se ha dado cuenta de mi cercanía.
— Siento llegar tarde, nena — le digo, acercándome lo suficiente para que escuche la suavidad de mi voz y la amenaza sutil que la acompaña.
El chico voltea hacia mí, y la sorpresa en su rostro es evidente. No sabe qué esperar, pero no me importa. Todo lo que quiero es ver cómo reacciona.
Le doy un suave beso en la frente y me siento enfrente de ella, el chico suelta su mano al instante, claramente intimidado por la mirada de desaprobación que le lanzo. Sin decir palabra alguna, le ordeno con la mirada que se largue, y como buen chico, hace caso de inmediato. La chica de ojos peculiares me observa, curiosa, y la verdad es que la intriga en su mirada me resulta fascinante.
— ¿Qué va a tomar, señorita? — pregunta el camarero, llamando su atención.
Ella lo mira de arriba a abajo, como si estuviera analizando cada detalle antes de responder.
— Un café con leche — dice, regalando una tímida sonrisa.
— ¿Y su novio? — pregunta el camarero, sin percatarse del malentendido.
Al instante, las mejillas de la chica se tiñen de un suave rosa, lo que me divierte más de lo que debería. Es gracioso que se ruborice por algo tan simple, como si realmente creyera que yo soy su novio... y la verdad, ni de lejos soy el tipo de hombre que tiene novias.
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El amor es....(ADDD)
RandomDespués del intento de asesinato que casi le cuesta la vida, Derek logró sobrevivir... pero no salió ileso. Algo mucho más valioso que la sangre se derramó ese día: sus recuerdos. Las memorias que guardaban su historia con Alex, el amor de su vida...
