Capítulo 17

12K 818 25
                                        

POV DETEK

Me habían advertido tantas veces sobre esto...

Nunca dejes a tu pareja sola ni un minuto después de una discusión, te arrepentirás toda tu vida.

Lo había vivido antes, y sabía que debía arreglar las cosas con Alex, pero sus palabras me dolían profundamente. Ya no sabía qué hacer. Con cada segundo que pasaba, la frustración aumentaba, y, erróneamente, decidí salir del coche de un portazo. No quería empeorar las cosas, pero me sentía impotente.

— ¡AHHH! — grité, dejando que el viento de la noche se llevara un poco de mi furia.

No entiendo cómo siempre acabamos discutiendo. Ya no sé cómo acercarme a ella, ni cómo hacer que vuelva a sonreírme. Me estoy volviendo loco. Tenerla tan cerca, y al mismo tiempo tan lejos, es una tortura. Es como si me deshiciera poco a poco, viéndola alejarse y pensar que podría estar dándole a David lo que me corresponde a mí.

De repente, un escalofrío recorre mi cuerpo, una sensación extraña se instala en mi pecho, quemándome las entrañas. Un mal presentimiento que no puedo ignorar. El sonido chirriante de los frenos rasga el silencio de la noche, llenándolo de caos. Todo sucede demasiado rápido, y yo solo soy capaz de ver el coche a gran velocidad, girando hacia Alex, directo hacia ella.

Mi corazón late con una rapidez inhumana, y sin pensarlo corro hacia el coche, tratando de abrir la puerta, pero no puedo. Algo no está bien. Vuelvo a intentarlo, con desesperación, pero ya es demasiado tarde. El coche impacta contra Alex, el estruendo me estremece hasta lo más profundo.

Crashh. Ese sonido, ese sonido jamás se irá de mi cabeza.

Puedo oír los cristales romperse, puedo escuchar el grito desesperado de Alex, un grito que me perfora el alma. Sus ojos reflejan el miedo, y con horror veo cómo una lágrima solitaria se desliza por su mejilla, mientras el mundo a mi alrededor se desvanece.

Sentía mi cuerpo adolorido, el dolor se mezclaba con el miedo, con la desesperación, y mi corazón palpitaba tan fuerte que casi podía oírlo en mi garganta. Pero en medio de todo ese caos, lo único en lo que podía pensar era en Alex, en saber que estaba bien. Intenté levantarme, pero mis piernas no respondían. Doy un paso y caigo contra el asfalto. El dolor es insoportable, pero la visión de ella me arrastra de nuevo a la realidad.

Entonces la vi.

El cristal de su lado del coche tenía una mancha roja. Un miedo profundo se apoderó de mí al ver su cuerpo inmóvil, inconsistente, con sangre saliendo de su frente. Sacando fuerzas de donde no tenía, corrí hacia el coche. Golpeé el vidrio, esperando que cediera, que se rompiera, pero nada. Nada sucedió.

Hice palanca con mi pie, y después de un par de intentos desesperados, logré abrir la maldita puerta. La agarré entre mis brazos, le quité el cinturón y la saqué con cuidado. Me dejé caer al asfalto, con ella sobre mis piernas, como si fuera lo único que me quedara en este mundo.

— Alex, despierta —le susurré, mi voz quebrada, apenas reconocible.

Golpeé con delicadeza su mejilla, esperando que reaccionara. La vi, su rostro ensangrentado, el gran corte en el lateral de su frente, los cristales clavados en su piel, los rasguños en sus brazos. Mi mente no podía procesar lo que estaba pasando.

— Alex, por favor —le supliqué, zarandeándola con más fuerza, mi desesperación creciendo cada segundo.

Nada. Ella no respondía. El terror me envolvía por completo.

De repente frunce el ceño. Con dificultad, abre los ojos. Sus orbes azul verdoso se clavan en los míos, estudiando mi rostro como si intentara recordarme. Lentamente, levanta su brazo y acaricia mi mejilla con una ternura que duele más que cualquier golpe.

El amor es....(ADDD)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora