Mi mente da vueltas, las palabras de Derek flotando en el aire. Lo que dice me duele más de lo que quisiera admitir. Yo sé que él tiene razón, en parte. Lo bueno, esos momentos de felicidad, parecen haberse perdido en el olvido, ahogados por todo lo demás. Pero no puedo evitarlo, el dolor sigue ahí, latente, como una sombra que se niega a desaparecer.
— ¿Lo bueno? —mi voz suena quebrada, como si estuviera tratando de mantener la compostura. — Lo bueno... lo bueno no basta cuando todo lo demás se desmorona. Cuando todo lo que siento es miedo, cuando cada intento de reconstruir algo se acaba desvaneciendo como arena entre mis dedos.
Lo miro, buscando en su rostro alguna señal de arrepentimiento, algo que me diga que todavía hay una oportunidad, pero no la encuentro. Y entonces me doy cuenta de que yo también tengo miedo. Miedo de que tal vez no haya vuelta atrás, miedo de seguir aferrándome a algo que no puede regresar.
Derek da un paso hacia mí, su rostro ahora más suave, como si tratara de encontrar una manera de tocar esa parte de mí que sigue esperando algo.
— Yo no quiero vivir en el pasado, pero no puedo cambiar lo que ya pasó —dice, su voz más baja, casi vulnerable.
Pero es demasiado tarde. La herida ya está hecha, y aunque las palabras son bonitas, las cicatrices siguen sangrando.
Dicho eso, se va dejándome sola en la cocina. Lo peor de todo es que tiene razón, solo me empeño en recordar lo malo, cuando debería ser lo contrario, pero... ¡Dios! Todo es tan malditamente complicado. Mi mente da vueltas, y la frustración me consume mientras subo las escaleras, buscando algún tipo de claridad que sé que no encontraré.
Cuando finalmente entro en la habitación, lo encuentro recostado sobre la cama. Solo lleva el pantalón del pijama, y su torso está descubierto, con las manos detrás de su cabeza. Su postura refleja tensión, como si estuviera atrapado entre sus propios pensamientos. Me siento de repente muy tímida al verlo tan vulnerable, algo que no había anticipado. Me siento en el borde de mi cama, lo más alejada posible de él, como si eso pudiera ayudar a calmar la tormenta interna que tengo.
— Tienes razón —murmuro, la voz casi inaudible, acostándome en el extremo opuesto de la cama, como si la distancia entre nosotros pudiera hacer desaparecer el peso de las palabras no dichas.
Gira sobre su cuerpo, quedando de costado para verme mejor. Yo hago lo mismo, pero el silencio entre nosotros se siente denso. La oscuridad no me deja ver con claridad su rostro, pero escucho su respiración, y luego, un suspiro largo y pesado que parece llenar todo el espacio de la habitación.
— Mi madre fue... —comienza a decir, y sus palabras quedan suspendidas en el aire, como si estuviera buscando la forma de seguir, de abrirse, pero algo lo detiene.
— Mi padre y ella se conocieron una noche que Lucía y él tuvieron una fuerte discusión... Ella era la stripper principal del local donde mi padre fue esa noche... En resumidas cuentas, yo soy producto de la infidelidad de mi padre.
Sus palabras me golpean con fuerza, y aunque me siento abrumada, me quedo en silencio, procesando lo que acaba de contarme. Siempre pensé que Lucía era su madre, por cómo la trataba, por la indiferencia que mostraba hacia él. Ahora que lo pienso, siempre la llama por su nombre, pero nunca le di importancia, no me parecía extraño... hasta ahora.
— Yo no nací en una familia de ricos... Vivía en un piso de una sola habitación, mi hermana y yo dormíamos en el piso mientras que mi madre...
— Yo... no tienes que contármelo —lo corto, incapaz de escuchar más. Es demasiado, y la idea de ver a Derek en ese estado de vulnerabilidad me atormenta.
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El amor es....(ADDD)
DiversosDespués del intento de asesinato que casi le cuesta la vida, Derek logró sobrevivir... pero no salió ileso. Algo mucho más valioso que la sangre se derramó ese día: sus recuerdos. Las memorias que guardaban su historia con Alex, el amor de su vida...
