DEREK
No entiendo por qué no puedo sacármela de la cabeza. Ese maldito beso no deja de repetirse una y otra vez en mi mente como un disco rayado. Quizás lo que necesito es llevarla a mi cama de una vez y acabar con esta absurda obsesión. Una noche juntos, y después, seguir con mi vida... como siempre.
Ronnie me pasó un informe bastante completo sobre Alexia Hunter. Al parecer, le gusta tocar el piano. Podría regalarle uno, aunque dudo que no tenga ya uno propio. Después de todo, es la dueña de una reconocida empresa de seguridad privada. Eso me sorprendió al principio—parece tan joven—pero también me aclaró muchas cosas. Como por qué no le interesa en lo más mínimo mi dinero. Y eso, de alguna manera, me da tranquilidad. Si se queda, si decide quedarse, será por ella... no por lo que tengo.
"Ella es demasiado pura como para quererte."
Cállate.
Ignoro esa voz en mi cabeza. Con ella todo es contradictorio. Quiero tenerla por una noche, pero también quiero que sea todas las noches. Quiero verla quedarse dormida a mi lado, verla despertar desorientada y hermosa. Quiero que me ame... y, al mismo tiempo, me da miedo que lo haga. Porque... ¿qué clase de mujer cuerda se enamoraría de alguien tan roto como yo?
No te confundas, solo la quieres para no estar solo.
Maldita sea... Tiene razón. Nunca he sabido estar solo. Detesto el silencio cuando no hay nadie esperando en casa, y Alex... Alex es diferente. No parece estar detrás del dinero, y eso me desarma. Además, es jodidamente difícil de conquistar. Llevamos casi dos semanas saliendo todos los días y aún no la he llevado a mi cama. Cualquier otra ya estaría en mis sábanas desde la primera noche. Pero ella no. Ella me obliga a tener paciencia, a disfrutar de la espera. Y eso, aunque me frustra, también me intriga.
Ronnie baja del coche y le abre la puerta justo cuando Alex sale de su edificio. Al entrar, me saluda con un beso suave, casi inocente.
—Estás preciosa —le digo sin pensarlo.
Sus mejillas se tiñen de un leve rubor que me hace sonreír. Me encanta verla así. Ruborizada por mi culpa.
Hoy su estilo es distinto al de la última vez. Luce un vestido negro, ceñido a su cuerpo, hasta las rodillas. Se nota que es de diseñador, probablemente carísimo. El tejido resalta sus curvas, sus pechos parecen más grandes de lo que son, su cintura más estrecha, y sus caderas dibujan una silueta perfecta, sensual sin ser exagerada. Lleva el cabello recogido con un gancho, aunque un par de mechones ya empiezan a soltarse.
Y a pesar de todo eso —de esa imagen cara, elegante, cuidadosamente pulida— sigue teniendo la misma actitud sencilla. La misma mirada transparente. La misma chica que anoche me hizo reír como un idiota por una tontería, solo que ahora con ropa cara.
— Emmm, ¿nos vamos ya? — pregunta, intentando llenar el silencio, que para ella parece incómodo, aunque para mí no lo sea en absoluto.
Creo que hoy me apetece jugar un poco con ella, ponerla aún más nerviosa de lo que ya está.
— ¿Ansiosa, señorita Hunter? — le digo, guiñándole un ojo.
Sus mejillas se tiñen de un rojo profundo, y rápidamente desvía la mirada, cohibida.
— No, y-yo no... — balbucea, apenas entendiendo lo que acaba de decir.
Sonrío con arrogancia. Normalmente, las mujeres que se comportan de esa manera conmigo me desesperan, pero en ella... simplemente se ve adorable. Frunzo el ceño ante ese pensamiento. Una mujer no debería ser adorable. Debería ser sexy. Explosiva. Pero ahí está, descolocándome.
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El amor es....(ADDD)
De TodoDespués del intento de asesinato que casi le cuesta la vida, Derek logró sobrevivir... pero no salió ileso. Algo mucho más valioso que la sangre se derramó ese día: sus recuerdos. Las memorias que guardaban su historia con Alex, el amor de su vida...
