Tal como dijo, David llamó para acompañarme a mi cita al médico. Lo malo es que lo hizo dos horas después de que pude conciliar el sueño. El insomnio había sido tan implacable que, cuando por fin logré caer en los brazos de Morfeo, mi mente siguió dando vueltas a todo lo que me atormentaba. Las palabras de mi hija, lo de Stefany, y el confuso y absurdo beso de David. Cada uno de esos pensamientos era como un clavo más en mi cabeza, y no había descanso, ni paz, ni consuelo.
El cielo está tan negro como mi humor esta mañana. El día parece coincidir perfectamente con lo que siento por dentro: una tormenta que no termina de desatarse, pero que está a punto de explotar. Me levanto, hago una ducha rápida, casi automática, como si el agua pudiera borrar algo de lo que siento. No me esfuerzo mucho en vestirme, solo elijo leggins negros, unas zapatillas cómodas y un top del mismo color. La sudadera azul eléctrica que me pongo encima me queda tan grande que casi me cubre por completo. Es de Derek, de su antigua universidad, Columbia. En la parte del pecho tiene el logo de la universidad, como si fuera un recuerdo lejano de algo que ya no existe entre nosotros. Mi cabello lo recojo en un moño apresurado, ni siquiera me preocupo de que quede perfecto. No tengo ganas de impresionar a nadie, mucho menos en un hospital.
Cuando llego al edificio blanco del hospital, me siento aún más fuera de lugar. Es impersonal, frío, clínico, y todo lo que hay en mi cabeza es cualquier cosa menos salud. El doctor Sullivan me recibe, pero la atmósfera en la sala me hace sentir más nerviosa de lo que me gustaría admitir. Me lleva a una habitación donde me hace sentarme en una silla incómoda de plástico negro. Empieza a preparar sus cosas con una seriedad que me hace sentir aún más vulnerable. No tengo ni idea de lo que está haciendo, ni de lo que puedo esperar, y eso me pone aún más tensa. Mi estómago se revuelca, pero trato de mantener la calma. Al menos intento.
David se queda en silencio, observándome desde una esquina de la habitación. En todo el camino hacia aquí no dijo una sola palabra. El beso de anoche no se menciona, ni por él ni por mí, y eso me da un respiro. La verdad es que no sé qué pensar de todo eso. No debió pasar, no debí dejarlo, no debí permitírselo. Pero lo hice. Y la verdad, en el fondo, me avergüenza. No sé si lo hice por la confusión que tengo, por la soledad que siento, o porque simplemente fue un instante en el que mi cuerpo reaccionó por mí.
— ¿Te sientes bien? —me pregunta el doctor Sullivan, rompiendo el silencio incómodo en la habitación.
Lo miro y asiento, aunque no me siento bien, ni física ni emocionalmente. Pero, ¿qué más puedo decir? No quiero que David o el doctor sigan preguntándome si estoy bien. Estoy cansada de esa pregunta, de que todos sigan asumiendo que todo está bien. Nada está bien. Mi vida se está desmoronando poco a poco, y no sé cómo detenerlo.
El doctor sigue con sus procedimientos, pero mi mente no puede dejar de ir y venir. No puedo evitar pensar en Derek, en cómo las cosas han cambiado entre nosotros, en cómo, por más que intente evadirlo, sigue siendo la constante en mis pensamientos. Y ahora está ella, Stefany, metiendo cizaña en mi vida, causando que mi hija me grite y me acuse de ser egoísta. Todo parece un enredo del que no sé cómo escapar.
David sigue observándome, y aunque no lo dice, puedo ver cómo sus ojos brillan con una mezcla de preocupación y algo más. ¿Será culpa de ese beso? ¿De lo que sentí cuando él me besó, aunque traté de ignorarlo? No lo sé. Solo sé que no quiero que las cosas se compliquen más de lo que ya están.
"Solo querías demostrarte a ti misma que no amas a Derek y fallaste, idiota."
Mi subconsciente no para de burlarse de mí, y lo peor es que tiene razón. No hay un solo día en el que, de alguna manera, no termine pensando en él. Aún no entiendo qué tiene Derek que nadie más tiene, qué es lo que lo hace diferente, lo que me sigue atando a él, incluso cuando intento huir de esos pensamientos.
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El amor es....(ADDD)
RandomDespués del intento de asesinato que casi le cuesta la vida, Derek logró sobrevivir... pero no salió ileso. Algo mucho más valioso que la sangre se derramó ese día: sus recuerdos. Las memorias que guardaban su historia con Alex, el amor de su vida...
