Epílogo

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Años después...

Al pasar los años, Kara y Lena seguían más enamoradas. Tuvieron problemas y peleas, pero su amor era tan fuerte qué siempre ambas salieron adelante con sus diferencias.

Por otro lado, tanto ellas como su familia estaban más unidas qué nunca. Unas semanas después de la boda, Lillian Luthor buscó a Lena, le pidió perdón y también le pidió una oportunidad para estar en su vida.

Lena le dio el beneficio de la duda y aceptó. Pero, no todo fue color de rosa, a Lillian le costó ver qué su hija estaba con la kriptoniana tonta. Al final, Lillian bajó los escudos de su corazón y Kara se volvió su nuera favorita.

Otro cambio que llegó a la vida de Lena, fue dejar el vicio que tenía con las bebidas alcohólicas. Fue difícil para ella, pero con la ayuda de Kara y su familia, lo logró dejar.

Sam y Alex, tuvieron a una hermosa niña a la que le pusieron, Ruby. Alura y Eliza no pudieron evitar emocionarse al conocer a su primera nieta.

Por otro lado, todo se descontroló cuando Lena anunció qué estaba embarazada. Las tres abuelas se volvieron locas y entre las tres cuidaban a Lena dejando a Kara con un puchero en sus labios, ya qué ella quería estar siempre con sus chicas.

Nueve meses después, nació la pequeña Lara Luthor Danvers. Ese día hubo muchos abrazos y mucho llanto. Kara y Lena ya sabían cómo iba a ser su pequeña cuando creciera.

En otras noticias, Cat volvió a ser la jefa de Catco Worldwide, a James le quedó muy grande manejar una empresa de medios. Por otro lado, Andrea y Lena decidieron solucionar sus diferencias y todo quedó bien entre ellas.

Andrea, junto a Sam y Alex, fueron las damas de honor en la boda de las chicas. Poco tiempo después, nacieron los gemelos; Lexi y Levi Luthor Danvers.

Cómo todos los domingos, toda la familia se reunía en la casa de Kara y Lena, siempre hacían una parrillada. Una Lara, de trece años, y Ruby, de quince años, ambas corrían detrás de los gemelos.

—¡Mamá!... Los gemelos lo volvieron a hacer —comentó Lara con tono serio y cruzada de brazos junto a su prima.

Kara soltó un suspiro y fue detrás de sus hijos. Para nadie era mentira qué los gemelos eran unos diablillos, qué les gustaba hacer bromas.

—¡Los atrapé! —dijo Kara agarrando a sus hijos con su supervelocidad, ambos tenían ocho años de edad—. Por favor, pueden no molestar a su prima y a su hermana.

—Eres aburrida, mamá —expresó Lexi haciendo una mueca.

—Sí, mamá, nos quitas la diversión —respondió Levi apoyando a su gemela.

—Lena, cariño —llamó Kara a su esposa.

Lena se acercó a sus hijos y a su esposa. Ella se agachó y limpió las mejillas de ambos gemelos.

—Mis amores, dejen de molestar a su hermana y a Ruby —musitó Lena con tono medio serio—. Y por favor háganle caso a mamá.

—Está bien, mami... ¿Nos das un besito? —preguntó Lexi casi con un tono angelical.

Lena rodó sus ojos al ver la sonrisa qué tenía su esposa. Sin embargo, sonrió y besó las mejillas de sus gemelos. Ambos diablillos salieron corriendo con una sonrisa.

La pelinegra se acercó a Kara y le dio un pequeño beso. A lo lejos, Alura, Eliza y Lillian miraban a las chicas.

—Y ya las perdimos —expresó Lillian soltando un suspiro haciendo reír a Eliza y Alura.

—Hey tortolitas, dejen de besarse y vengan qué la comida ya está lista —gritó Andrea desde la mesa.

Las chicas regresaron a la mesa y todos empezaron a comer entre pláticas y bromas. El día había llegado a su fin y cada uno se retiró a sus casas.

Lara, Levi y Lexi decidieron irse con Ruby, Sam y Alex. Por otro lado, Kara y Lena quedaron completamente solas en su hogar.

—Amo a nuestros hijos, pero ya necesitaba estar a solas contigo —susurró Kara.

Puertas cerradas y ventanas opacas. El silencio pesado pende sobre la estancia como un manto mientras sus cuerpos se abrazan, deshaciendo lentamente las capas de ropa que los separan.

Los brazos de ambas se enroscan con movimientos suaves y fluidos. Boca sobre boca, cuerpo contra cuerpo, la necesidad arde entre ellas como una llama encendida, hasta que finalmente, el roce desenfrenado les permite encontrar la libertad, el placer, el éxtasis.

Kara y Lena, llenas de ferviente pasión, entrelazaron sus cuerpos. La rubia posó sus manos sobre las curvas suaves y acarició los contornos de Lena con suavidad, despertando en ella un deseo más profundo y más exigente.

Kara trabó su mirada con Lena, impidiendo que sus ojos se desviaran de ella, mientras movía sus caderas con una energía enloquecedora. Los gemidos y los gritos de placer inundaron la habitación mientras Kara y Lena se consumían en el fuego de su deseo.

Los estremecimientos y espasmos les llevaron a una mayor intimidad, unir sus almas mientras sus cuerpos se contorsionan en una coreografía de frenético deseo. Kara empujaba con fuerza, desesperada por mantener el ritmo, mientras Lena se dejaba dominar por los remolinos de placer y el ruido de sus cuerpos húmedos y calientes.

Entre gemidos, Kara y Lena empezaron a desmoronarse en un torbellino de placer extremo. Kara mantenía su ritmo, pero cada vez más salvaje y desesperada. Los cuerpos de las dos se tensaron y las voces se elevaron hasta alcanzar un clímax culminante, liberando su pasión y sus anhelos en una explosión de jadeos y gritos.

Exhaustos, jadeantes, los dos se desplomaron. Kara cayó sobre Lena y se fundieron en un abrazo apasionado, compartiendo su calor y su sudor. Con lentitud, el deseo se disipó.

—Te amo, mi amor —susurró la rubia.

—Yo también a ti, mi ángel —musitó Lena acariciando el cabello de su esposa.

Se quedaron así, tranquilas y abrazadas entre sí, murmurando susurros de afecto y amor mientras el corazón de ambas se calmaban para luego dar paso a un sueño profundo y satisfecho.

Fin
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¡Hola!
¿Cómo están? ✨
Y bueno, aquí está el epílogo qué les debía. Espero qué les haya gustado. ❤️✨

A Luthor and a Super-(Supercorp) ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora