PRIMAVERA: DOCE

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DOCE

Tal como lo anunció Sebastian la noche anterior, la portada de la revista Luv'Er de ese mes dejaba ver a Sebastian y Dante vestidos como novios sonriéndose completamente enamorados. Rápidamente las copias de la revista volaron de los anaqueles y puestos de periódicos, las personas comenzaron a volverse un poco locas por conocer a la pareja del codiciado heredero y presidente del conglomerado Rauss-Schmied, incluso aquellas personas que no entendían nada de las familias de sociedad o de negocios decidieron chismorrear un poco al notar lo atractiva que resultaba ser esa pareja. Además, los fragmentos de la entrevista con Boris Bag comenzaron a rondar por todo internet y, para las siete de la mañana, hora en que Dante recobró la consciencia, todos estaban enterados de los detalles de su compromiso mientras él permanecía ajeno a la revolución en los medios acurrucado entre los brazos de su prometido sin la más mínima intención de salir de la cama.

―Dan― saludó Sebastian notando el cuerpo del Omega revolverse intentando volver a dormir ―Debo ir a trabajar.

―Ve entonces― respondió el Omega dispuesto a continuar durmiendo ―Yo seguiré aquí, cuidando la cama.

La actitud de Dante causó una sonrisa en Sebastian, con suavidad acarició los cabellos revueltos del Omega y decidió dejarlo descansar un poco más, de cualquier forma, el único que tenía trabajo ese día era él y, para ser honesto, sabía que durante el ciclo fue bastante rudo con Dante y seguramente su cuerpo necesitaría más tiempo para recuperarse. El recuerdo de su prometido llamándolo esposo con una expresión lastimera sacudió su memoria y llenó su cuerpo de un calor peligroso, definitivamente Dante era un peligro para cualquier Alpha que tenga la oportunidad de atravesar un ciclo con él, prueba de la gran tentación que representa es esa marca temporal.

La siguiente vez que Dante abrió los ojos se encontró con que Sebastian ya se preparaba para el trabajo, con pereza abandonó la cama y arrastró sus pasos hasta el vestidor del Alpha donde lo halló escogiendo una corbata que combinase con ese traje verde botella que decidió usar ese día.

―¿Necesitas ayuda?― preguntó Dante recostándose en el umbral de la puerta.

―Escoge una corbata para mí― Sebastian se dio por vencido y dejó la tarea en manos de su prometido.

Dante observó por unos momentos el cajón de las corbatas del Alpha y terminó decidiéndose por una en un tono marrón claro que él mismo anudó en Sebastian, hacía mucho tiempo que no le ataba la corbata a otra persona así que necesitó un poco más de tiempo del esperado, sin embargo, el Alpha no parecía molesto por eso, es más, por su expresión se podría suponer que se deleitaba con ser atendido de esa forma por su pareja.

―Te ves bien― informó orgulloso Dante ―Muy guapo.

―¿Te gusta que me vea así?― dijo en un tono juguetón ―¿Te gusta Ángel?

―Eh, aún tienes prohibido llamarme de esa forma― recordó el Omega arrugando el entrecejo ―No te he levantado el castigo.

―Vamos, ya me disculpé, me puse de rodillas y pedí perdón ¿Qué otra cosa necesitas para perdonarme?

―Cambia a la asistente que me diste, no me gusta esa mujer― eran muchas las malas experiencias con aquella asistente que desde el principio mostró su desagrado acerca de Dante, ahora que tenía una oportunidad de conseguir su cambio no la desperdiciaría.

―Bien― aceptó Sebastian ―No puedo despedirla porque no fui yo quien la contrató, pero, sí que puedo moverla de las funciones y hacer que alguien más ocupe ese puesto ¿tienes a alguien en mente?

―Sí, hay una empleada bastante joven pero agradable que me parece ideal para el trabajo― comentó complacido porque su petición fue aprobada ―Veo potencial en ella y tiene un carácter con el que es fácil llevarse.

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