DIECISIETE
La Gala de Emma Valsco llegó y por la alfombra roja desfilaron personalidades de la farándula, redes sociales, socialités y familias importantes. Cada año las personas se peleaban por ser invitadas a ese evento, existían tres tipos de invitación, el sobre bronce permitía que desfilaran en la alfombra roja, después de ello debían retirarse. El sobre plata daba acceso a la alfombra roja y a la gala de tiempo limitado con prensa y el más codiciado, el sobre dorado resultaba ser el paquete completo, alfombra roja, gala con prensa y la fiesta privada en donde la crème de la crème se codeaba y el sitio perfecto para hacerse de las conexiones adecuadas.
Dante vio la gala por la TV toda su vida, inclusive cuando su abuelo estaba en lo mejor de su carrera jamás fue invitado a un evento tan magnífico como ese, la familia Valsco escogía minuciosamente a sus invitados y la lista con los requisitos que debía cumplir una persona era larga y específica. La mayoría de los mortales se conformaban con ver la alfombra roja y enterarse de los chismes de la gala al día siguiente gracias a las revistas del corazón. Ese año las cosas cambiaron y en lugar de presenciar el evento desde la comodidad de su mullido y viejo sillón ahora estaba yendo en el auto de Sebastian hacia la gala con un sobre dorado con sus nombres; una vez más Oliver se encargó del atuendo para la noche, la temática de la gala eran las hadas y él no hubiese sabido como vestirse de no ser por su cuñado que apareció días atrás con el traje terminado y las instrucciones para el gran día.
Sebastian también recibió un diseño de Oliver que armonizaba perfectamente con Dante, aunque la agenda del Alpha parecía estar muy apretada esos días despejó esa noche para asistir al evento. Los Valsco tienen un papel importante en el conglomerado y su voto es más que valioso para la ratificación de Sebastian en la presidencia, además, recibir una invitación a esa gala es la señal más clara de aceptación en ese circulo social exclusivo de personas bien.
―Te ves hermoso― comentó Sebastian buscando aliviar el nerviosismo de Dante ―Las cámaras no se centrarán en nosotros, un par de fotografías y entraremos, no te preocupes por la atención, suelen estar más interesados en la farándula.
―Mis pies van a enredarse en la capa y voy a caerme frente a todas esas cámaras― respondió Dante con preocupación. En el pasado acompañó a su abuelo a algunas cenas importantes, pero, aunque había alguno que otro invitado muy importante, en su mayoría eran profesionales que se dedicaban a hablar de temas de ciencia, alguna vez iba algún reportero para sacar una nota pequeña en el periódico y nada más, esa gala era más de lo que alguna vez soñó.
―Estará bien, voy a tomarte de la cintura todo el tiempo― prometió Sebastian besando el dorso de la mano del médico ―Bajaré primero y abriré la puerta para ti― anunció cuando el auto se detuvo y estuvieron frente a la entrada del Museo Privado de Arte y Moda.
Apostados en las escaleras de entrada se encontraba un grupo de fotógrafos y personal de museo, estos últimos coordinaban la llegada de los invitados y los dirigían a la alfombra roja. Sebastian bajó primero del auto y con una caballerosidad exagerada que quedó grabada por las cámaras abrió la puerta del copiloto para que Dante descendiera. La figura de piernas largas y cintura pequeña del Omega fue captada por esos reporteros, Sebastian ofreció su mano para ayudarlo a mantener el equilibrio y cuando por fin tuvo los dos pies sobre el suelo ambos entrelazaron sus dedos y caminaron tomados de las manos por las escaleras.
Los reporteros llamaban el nombre de ambos pidiendo que posaran, sin embargo, el personal del museo no permitió que se detuvieran, Dante sintió un poco de pena por esas personas apostadas ahí pidiendo algo de atención y, sin dejar de caminar observó en dirección a la cámara de uno de ellos y sonrió suavemente, Sebastian notó el gesto de su prometido y sin pensarlo también sonrió, pero, en lugar de ver a la cámara del reportero sus ojos estaban fijos en Dante. Aquella breve interacción con la prensa causó un agrado general en esos reporteros, la mayoría pasaba de ellos porque no eran importantes, todos querían una fotografía en la alfombra y se mostraban amables con aquellos que estaban apostados en ese sitio, pero, las personas en las escaleras rara vez eran tomadas en cuenta, en especial porque en su mayoría eran novatos en sus respectivos medios.
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DECADENCIA
RomanceÉrase una vez que un poderoso Alpha Dominante Máximo buscaba un esposo para ayudarlo a criar al hijo bastardo de su hermana mayor y así mantener su puesto como presidente del conglomerado perteneciente a su familia, érase una vez que un joven médico...
