PRIMAVERA: VEINTISÉIS
Los murmullos se dejaron escuchar en la cafetería de la facultad de medicina, los estudiantes fingían muy mal y Oliver notó como las cámaras apuntaban a él y a Dante. Mientras él podía detectar a una persona lista para captar sus movimientos con una cámara, su cuñado permanecía ajeno a ese tipo de cosas y simplemente vivía su vida con normalidad.
―Voy a extrañar la comida de este lugar― comentó Dante mordiendo un sándwich ―No sabe a nada, pero, de alguna forma reconforta...
―Volverás ¿cierto?― preguntó Oliver ―Tu carrera parece ir muy bien para que lo dejes todo.
―No sé si regrese a ser asistente, pero, no dejaré de trabajar si es lo que te preocupa.
―Me preocupa que mi primo quiera retenerte en casa, ese idiota es muy territorial y cuando mi sobrino nazca seguramente se pondrá peor... Pobre de ti, tan bonito y atado a una bestia como él― Oliver acarició con suavidad las mejillas de Dante ―No sabes cómo odio que no te convirtieras en una estrella famosa, una cara como la tuya debería estar en las revistas y brillando los reflectores...
―Mi nombre ya está en una revista, aunque, no del tipo al que te refieres. Fui coautor de un artículo para una revista de ciencia y no olvides las publicaciones de Luv'Er.
―Hablando de Luv'Er, si esos tontos vienen a pedirte que seas su invitado para la semana de la moda diles que no, tú vienes conmigo.
―No entiendo ¿por qué estaría mal si acepto en caso de que me hagan la invitación?
―Escucha, cualquier revista te hará ir y sentarte un rato para ver la pasarela, posarás para los medios y listo, pero, si vienes conmigo podrás ver todo desde el sitio privilegiado, además, tiene más sentido que vengas conmigo porque somos familia.
―¿A quién quieres evitar llevándome como tu acompañante?― preguntó con sospecha Dante.
―A nadie, qué cosas dices... solo quiero presumir a mi cuñado.
Dante asintió en silencio, sin embargo, sus ojos bailaron por aquel tamborileo nervioso de sus dedos contra la mesa; a pesar de que él no pertenecía al medio sí que había presenciado un par de cosas durante las reuniones sociales a las que Sebastian lo llevó, aunque no sabía qué tan realista era la información que obtuvo, tampoco podía descartar que hubiese algo de verdad en ella. Los rumores de la farándula le daban igual, pero, cuando el nombre de su cuñado saltó de la boca de una persona y pasó por otras personas que comentaban jugosamente sobre cómo había alguien importante interesado en convertir en su amante a Oliver, decidió prestar atención.
―Oli― llamó Dante con un tono tranquilo que incitaba a la confianza ―No sé cómo es la farándula o qué debas hacer para sobrevivir dentro de ella, pero, solo quiero que sepas que si necesitas algo siempre estaré aquí para ti. Familia o no, te cuidaré y protegeré si lo necesitas.
Oliver, que últimamente estaba experimentando una fase sensible, saltó sobre Dante para darle un abrazo y un beso en la mejilla. No dijo nada, pero, mantuvo el abrazo tanto tiempo como le resultó posible, la compañía de Dante lo hacía sentir bien; alguien como su cuñado no tenía expectativas sobre él, cada vez que se encontraban lo escuchaba atentamente y se prestaba para sus aventuras y extravagancias.
―Cuñado― preguntó Oliver momentos después cuando volvió a su asiento ―Sebastian ¿te trata bien?
―Lo hace― sonrió Dante.
―¿Me dirás si algo sale mal? Si él hace algo que te haga sentir mal, que te duela o te decepcione ¿confiarás en mí?
Dante suspiró sintiendo una espina pinchar en su corazón, aunque prometió no pensar en el final de la historia en ocasiones como esa le resultaba difícil no volver a la realidad.
ESTÁS LEYENDO
DECADENCIA
Storie d'amoreÉrase una vez que un poderoso Alpha Dominante Máximo buscaba un esposo para ayudarlo a criar al hijo bastardo de su hermana mayor y así mantener su puesto como presidente del conglomerado perteneciente a su familia, érase una vez que un joven médico...
