VERANO: CUARENTA Y UNO

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CUARENTA Y UNO

Larissa apareció en la oficina de Sebastian con cara de pocos amigos, se dejó caer en una silla y, con la mirada confundida dijo:

―¿Es normal sentirme tan enojada porque mi hermana se lleve bien con mi ex no novia?

―¿Qué?― Sebastian dejó de lado los documentos en los que trabajaba y dirigió su atención a su amiga.

―Escucha, desde que Vin regresó a casa toda la atención de Olivia está con ella, se la pasan hablando de qué sé yo, se van de compras, Vin la lleva a cenar y va por ella a la clínica... ¡Mi hermana está coqueteando con ella! Lo sé porque la conozco.

―Espera ¿no se supone que el asunto de ser novias fue solo por conveniencia? Te ayudó con tus papás y eso ¿por qué te enojas?

―Eso es lo que te estoy preguntando ¿por qué me enojo?

―¿Se están acostando o algo así?

―No, creo que no. Eso es lo peor, Olivia quiere pasar tiempo con Vin, pasa más tiempo con ella de lo que pasaba conmigo.

―Sigo sin entender, si no se acuestan ¿por qué te molesta?

―Ya te dije que es lo que no entiendo.

Sebastian asintió en silencio, fingiendo que pensaba en una mejor respuesta, sin embargo, al final solo tomó su teléfono y marcó el número de Dante, cuando su esposo respondió dijo:

―Amor, te pongo en alta voz, Larissa está aquí tratando de entender algo y yo tampoco lo entiendo, ayúdanos ¿sí?

―Está bien, aunque no creo que yo pueda entender algo del conglomerado mejor que ustedes.

―No es sobre el conglomerado― respondió Larissa suspirando de forma pesada ―Es un asunto personal...

―Oh...― Dante dijo al otro lado comprendiendo la gravedad del asunto ―Entonces ¿qué está pasando?

―Me enoja que mi hermana esté todo el tiempo pegada a mi ex no novia― soltó Larissa ―Se la pasa cada momento del día con Olivia, la lleva a todos lados, en casa no le da respiro, es como un perrito faldero detrás de Olivia, es irritante de ver.

―¿Hablamos de Olivia Slener?

―Sí, ella ¿sabes algo? Ustedes son colegas, tal vez te contó algo sobre Vin o lo que se traen.

―No he hablado con ella, no somos amigos y estoy de baja por maternidad así que no tengo idea de los chismes de pasillo.

―Lo olvidé― dijo Larissa agotada.

―Escucha, no sé mucho de este asunto entre tu hermana y Olivia, pero, por lo que dices ¿no crees que estás celosa?― señaló Dante intentando contener lo divertido que le parecía el asunto.

―¿Celosa, yo?

―Esa es la impresión que me das. Los Alphas son territoriales, ya sabes: "Lo que es mío será mío siempre, unga, unga" y esas cosas― se burló Dante.

―No somos así― intervino Sebastian.

―Claro que no― dijo con ironía el Omega al otro lado de la línea.

El sonido de Daniel interrumpió un momento la conversación y se escuchó a Dante decir:

―Esperen, mi hombrecito amado tiene hambre.

―¿Hombrecito amado?― mencionó Sebastian con molestia.

―Es tu hijo― declaró Dante.

―Mn― respondió el Alpha y Larissa se encogió en su asiento todavía más confundida.

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⏰ Última actualización: Mar 15 ⏰

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