PRIMAVERA: VEINTE

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VEINTE

El tres de junio llegó como un precioso día de primavera, los colores de la naturaleza vibraban y el aroma de las flores bañaba la ciudad. La Mansión Rauss-Schmied en las afueras de Läuss se llenó de ruido desde la madrugada, un ejército de personas iba y venía llevando mobiliario, flores y manteles, el planificador de bodas coordinaba todo con precisión dejando que los novios se alivien del estrés de los preparativos. Aquella era la boda más importante de la temporada primaveral, la prensa se apostaba en las puertas de ingreso a la propiedad a la espera de captar la llegada de los invitados y familiares de los novios. Una vez más, las únicas cámaras permitidas en el interior eran las de Boris Bag y solo se activarían en momentos clave y por supuesto que el ejército de fotógrafos y camarógrafos contratados para documentar la boda de la feliz pareja tenían vía libre para grabar todo el día.

Dante y Sebastian no durmieron juntos la noche previa a la boda, aunque el Alpha no estuvo de acuerdo con la idea, Lars y Jeremy se mantuvieron firmes en la idea de respetar la tradición y Sebastian no pudo hacer más que agachar las orejas ante su abuelo y suegro. El Omega no tuvo problema con la idea de pasar esa noche separado de su prometido, es más, incluso agradeció tener un momento de soledad antes de dar el gran paso. Oliver quiso llevarlo de fiesta esa noche, sin embargo, Dante se negó, ya habían hecho una despedida de soltero en un club de Alphas que bailan con poca ropa y el Omega tuvo que tranquilizar a Sebastian al volver a casa por culpa de las feromonas Alpha sobre él.

Dante abrió los ojos cerca de las ocho de la mañana, se estiró en la cama y pensó que no sería mala idea volver a dormir, sin embargo, unos toques suaves en la puerta de la habitación llamaron su atención. Una sonrisa estalló en su rostro al reconocer el código que transmitían esos golpes, solo dos personas conocían ese código, uno era él y el otro claramente era una de sus personas favoritas en el mundo, su primo al que no ha visto en muchos años. Saltó de la cama emocionado por ver al único familiar de parte de la línea de su abuela paterna con el que se sentía cercano y había mantenido contacto a lo largo de su vida.

―¡Sahin!― gritó con alegría tan pronto como abrió la puerta, frente a él un Omega joven de cabellos negros apareció.

―¡Dante!― respondió Sahin abrazando a su primo con emoción, habían pasado algunos años desde que se encontraron gracias a que Sahin vivió toda su vida en Turquía y se estableció en Italia cuando al casarse. La familiaridad sanguínea era realmente lejana, pero, ambos tenían buena relación y Dante admiraba la fuerza de su primo para enfrentarse a las adversidades de ser un Omega en su cultura.

―Creí que no llegarías a tiempo― dijo el Omega tirando de su primo al interior de la habitación ―¿Y tu esposo? ¿Y mi sobrino?

―Están instalándose en la habitación que nos asignaron, fue un viaje largo y juro que temía no llegar a tiempo para la ceremonia, Salvatore tuvo algunos negocios que nos retrasaron― comentó Sahin emocionado por el reencuentro ―Te ves radiante, debes estar muy feliz con la boda ¿Qué tal es tu prometido? ¿Te trata bien? ¿Es guapo? ¿Cumple con sus obligaciones?

―Sebastian es buen hombre, me trata bien y se preocupa por mí.

―Me alegra tanto escuchar eso― Sahin sonrió acariciando los cabellos de Dante con suavidad ―Abajo escuché que tu abuelo te llevará al altar ¿no se supone que eso lo haga tu padre? Por cierto ¿dónde están? No los vi al llegar.

―Decidieron mudarse a la Isla 307, así que para simplificar todo, ellos están técnicamente muertos.

Sahin asintió en silencio, él sabe por Salvatore de la Isla 307 y lo que significa estar en ese lugar, las personas que van a ese sitio no tienen intención de regresar a sus países, quieren vivir en un paraíso que les permite todos los excesos. Sin embargo, ese lugar está diseñado para personas ricas, demasiado ricas por lo que... ¿cómo es posible que los padres de Dante pudieran ir allí siendo dos personas de clase media?

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