VEINTITRÉS
―No puedo creer que ese imbécil alargó su luna de miel ¿qué se supone que haga con tanto trabajo?― se quejó Larissa harta de las torres de documentos sobre su escritorio.
―Trabajar más duro― respondió con frialdad Oliver ―Mi primo jamás se queja del trabajo, unos días no te matarán, además, es su jodida luna de miel y si no atiende correctamente a mi cuñado podría ser también el inicio de su divorcio así que deja de quejarte y coopera con la causa.
―Dices eso porque tú te la pasas haciendo nada en ese taller― soltó la Alpha con amargura.
Oliver no perdió tiempo y en un movimiento rápido se acercó a la mujer para tirarle de la oreja con fuerza diciendo: ―¿Estás insinuando que yo no trabajo?
―No, no, no quise decir eso― Larissa experimentó un dolor punzante en la oreja y se arrepintió inmediatamente de provocar a Oliver.
―Cuida tu lengua si no quieres quedarte sin ella― advirtió Oliver y soltó a la mujer.
―No me lo tomes a mal querido Oli, pero ¿qué haces aquí?― preguntó ella cambiando de tema.
―Mauricio me citó a una reunión para hablar del desfile― mencionó sin entusiasmo el Beta ―llegué antes así que vine a comprobar que estuvieras viva.
―Que considerado― Larissa que ya parecía a punto del colapso dejó caer la cabeza sobre el escritorio totalmente abatida ―¿Cómo hace todo esto Sebastian? Esta gente pide cada estupidez, la auditoría es una porquería y el personal es un poco imbécil a veces... ¡Quiero que ese idiota regrese!
―Dile a Tania que te ayude― sugirió Oliver con calma ―Estas microgestionando todo, deja que el equipo de secretaría haga su trabajo eso es lo que hace mi primo que, a pesar de ser un controlador de mierda, sabe cómo dirigir todo para hacerse tiempo de correr a casa y asegurarse de que mi cuñado siga allí.
―¿Crees que pueda tomárselo en serio?― preguntó Larissa dispuesta a chismear sobre la vida de su mejor amigo.
―¿A mi cuñado? Es mejor que lo haga porque no va a encontrar a nadie tan genial como Dante― soltó Oliver con determinación ―¿Acaso conoces a alguien más guapo, paciente, educado, talentoso y miles de cosas más aparte de Dante? ¡No lo hay! Y encima de todo, es un Dominante Máximo, el único tipo de persona en la tierra capaz de lidiar con un Alpha como mi primo.
―En eso tienes razón― aceptó Larissa con sinceridad ―Dante es mucho más de lo que Sebastian encontraría en su vida, pero, me preocupa que se comporte como un imbécil, quiero decir... hay motivos para que no quiera tomarse las cosas en serio.
―Motivos de mierda― aseguró Oliver ―Pero, dejemos que el tiempo se encargue de poner todo en su sitio, por ahora necesitan disfrutar de su luna de miel como se merecen... ¡Hasta yo quiero irme de luna de miel!
―¿Planeas casarte?
―Claro que no, solo quiero la luna de miel, lo del matrimonio lo podemos evitar― sonrió con picardía el diseñador y añadió: ―Dos semanas de vacaciones donde eres libre de tener sexo con un adonis que se muere por morderte y usarte de todas las formas posibles en la cama y en cualquier superficie plana ¿no crees que se escucha bien?
―Te cambio el escenario por una chica hermosa que me dé guerra en la cama y a la que pueda someter a mi gusto― sonrió Larissa imaginando un lugar paradisiaco con una belleza en su cama, sin preocupaciones y sobre todo, sin montañas de trabajo ―Yo también quiero una luna de miel...
―Hablando de bellezas― Oliver se acercó a Larissa ―¿Quién es la mujer con la que bailaste en la boda de Sebastian y Dante? Parecías muy entretenida viendo sus pechos y alejando a las personas que querían robártela, dime ¿ya te hiciste de una novia?
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DECADENCIA
RomanceÉrase una vez que un poderoso Alpha Dominante Máximo buscaba un esposo para ayudarlo a criar al hijo bastardo de su hermana mayor y así mantener su puesto como presidente del conglomerado perteneciente a su familia, érase una vez que un joven médico...
