DIECINUEVE
Una bala cruzó la sala de emergencias estrellándose contra una de las puertas de acceso, los gritos estallaron y el caos se desató, mientras los guardias intentaban someter al tirador el sonido de un segundo disparo cruzó el ruido de los gritos de quienes intentaban huir indicando que existía un segundo tirador. La sala de emergencia del Rotten-Bahn se convirtió en un campo de batalla donde los guardias intentaban encontrar al segundo tirador y las personas huían despavoridas, en la lejanía las sirenas de la policía se escuchaban y el personal médico intentaba evacuar a los pacientes.
Dante había hecho una pausa entre pacientes y después de estirarse como un gato perezoso se acercó a la ventana del consultorio observando como del ala de emergencia salían personas corriendo despavoridas, las ventanas del edificio se encontraban selladas y no podía escuchar nada del caos, sin embargo, cuando una primera patrulla apareció su espalda experimentó un escalofrío y supo que algo grave había sucedido. Lo primero por hacer era aparentar calma, llamó a una de las enfermeras y preguntó si ella sabía algo sobre qué sucedía en la emergencia, ella le comunicó que todo el hospital estaba rodeado por la policía y tenían la orden de no dejar salir a nadie.
―¿Cuántos pacientes están esperando?― preguntó el médico.
―Para usted únicamente tenemos pendiente de atender a la señora Dun, pero, el doctor Fritzman venía con retraso y tiene dos pacientes esperándole.
―Friztman no podrá entrar al hospital y sus pacientes tampoco pueden salir, comunícate con él y dale dos opciones, atender en una videollamada conmigo asistiéndole o cancelar la cita definitivamente. De cualquier forma, por ahora actuemos como cualquier otro día y esperemos instrucciones por parte del hospital, solo hasta que ellos lo indiquen informaremos a los pacientes de la situación actual, es importante que no entren en pánico.
―Me encargaré inmediatamente doctor.
―Y dile a la señora Dun que pase, la atenderé ahora mismo.
La enfermera se marchó y poco tiempo después la señora Dun ingresó junto a su hija para proceder con la consulta programada. Dante mantuvo la calma en todo momento, realizó todo de forma habitual y ordenó un par de estudios que podían realizar en ese mismo momento. Ellas agradecieron la atención y se marcharon ignorantes del cierre del hospital, por suerte el departamento de radiología se encontraba al otro extremo de la emergencia y no correrían ningún tipo de peligro en esa dirección.
―Doctor― la enfermera apareció con el teléfono en mano ―El doctor Fritzman quiere hablar con usted sobre sus pacientes.
Dante tomó el teléfono y conversó con su colega, resulta que esas dos personas eran otros de los huérfanos que dejó la doctora Morgan, él no tenía problema en trasladarle a Dante esos pacientes ya que se trataba de la primera consulta, así que, después de que las enfermeras trasladaran el expediente de esas personas de un consultorio a otro fue el Omega quien tomó en sus manos la atención de los pacientes de Fritzman. Uno a uno los escuchó, se tomó el tiempo de hablar sobre sus síntomas y también tomó nota de sus quejas, no apresuró la consulta debido a que la policía continuaba manteniendo cerrado el hospital y no había mucho más que hacer.
Al final no tuvo más remedio que informar a cada paciente de la situación actual del hospital y tras pedirles paciencia y calma los envió a la cafetería donde se estaban reuniendo los pacientes de la consulta externa. Su estómago rugió anunciando que necesitaba comer algo, era más de medio día y esa mañana apenas comió un poco de fruta porque las náuseas volvieron al ataque, sin poder regresar a casa decidió ir a la cafetería y comer algo. El repentino antojo de un sándwich de jamón apareció en su mente y avivó el hambre, con pasos tranquilos caminó hasta la cafetería notando que esa parte del hospital parecía en relativa calma haciendo que agradeciera por no haber terminado metido en lo que sea que sucedió en la emergencia.
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DECADENCIA
RomanceÉrase una vez que un poderoso Alpha Dominante Máximo buscaba un esposo para ayudarlo a criar al hijo bastardo de su hermana mayor y así mantener su puesto como presidente del conglomerado perteneciente a su familia, érase una vez que un joven médico...
