PRIMAVERA: DIECISÉIS

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DIECISÉIS

Dante observó su reflejo en el espejo y suspiró confundido, hace mucho tiempo que su cabello no tenía una apariencia tan buena como ahora. Los suplementos y vitaminas para el embarazo de alguna forma estaban causando que su piel y cabello adquirieran un mejor estado, su piel se volvió suave y jugosa, el cabello era sedoso y brillante, además, creció considerablemente sobrepasando la altura de sus hombros y cayendo por su espalda, fue esa la razón por la que terminó en la peluquería. Necesitaba un nuevo corte, en el pasado se limitaba a ser él mismo quien cortaba las puntas, no gastaría dinero que no tenía en un corte para un cabello que no podía lucirse, pero, ahora no solo la apariencia mejoró, también debía mantener una imagen hermosa y cuidada debido al contrato y Sebastian le proveía fondos que definitivamente le permitían ir a la peluquería sin que el presupuesto del mes sufriera grandes pérdidas.

―Es un cabello hermoso― comentó la peluquera mientras acariciaba las hebras blancas con fascinación ―¿Qué quieres que haga con él?

―Necesito un corte que le de forma, las puntas están disparejas y creo que no tiene mucho movimiento, no necesito cortar mucho, pero, quiero que no se vea simple― explicó.

―Entiendo― dijo ella y se mantuvo en silencio analizando por un momento el estado del cabello y cómo podría lograr que esas puntas disparejas encontraran la armonía que un rostro como el de Dante ya posee ―Si me permites sugerirte algo, creo que podría hacer un corte que te de movimiento, pero, también podemos agregar un fleco para enmarcar tu hermoso rostro.

El Omega sonrió, en su juventud le gustaba llevar el cabello con diferentes cortes, usó diferentes tipos de flecos e incluso alguna vez usó ondas para un par de eventos con su abuelo, por supuesto, los halagos llegaron de inmediato y se ganó la mirada de muchos Alphas de su edad. Con la proposición de la peluquera sintió a ese chiquillo vanidoso que alguna vez fue rascar desde su interior y terminó aceptando, últimamente comenzaba a recobrar esa vieja confianza sobre su belleza y no quería dejar escapar esa sensación de sentirse bonito nuevamente.

―Está bien... aunque pensándolo bien ¿podrías hacer unas ondas? Tal vez el largo no es tanto, pero, me gustaría intentarlo.

―¡Claro que puedo!― la peluquera parecía emocionada, rara vez tiene la oportunidad de tocar un cabello blanco natural, su forma y textura es tan diferente y exquisito que pondría su corazón y alma en lo que su cliente deseaba, además, esa persona parecía ser de esos Omegas de alta sociedad y si dejaba satisfecho a ese cliente podría recomendarla a sus amigos y familiares.

Un par de horas después Dante volvió a encontrarse con su reflejo y lo que vio le encantó, su cabello tenía ondas suaves cayendo por sus hombros, su rostro destacaba gracias al corte y sus ojos parecían más dorados que antes, luminosos y llenos de una juventud que hace mucho sentía que se le había escapado. Tras agradecerle a la peluquera y pagar la cuenta con la preciosa tarjeta negra que Sebastian le entregó tan pronto como firmaron el contrato, decidió no regresar a casa y se desvió a la zona comercial. Hace mucho que no pisaba una tienda de cuidado de la piel y maquillaje, no pasó mucho para que una asesora se acercara a él con la clara misión de venderle todo lo que pudiera, sin embargo, Dante no se dejó llevar por la insistencia de la chica y se tomó el tiempo de analizar los productos y sus ingredientes.

Tiempo después salió con productos que eran adecuados para su piel y el estilo de maquillaje que alguna vez utilizó. Antes del caos con sus padres cuidaba de su apariencia y le gustaba sentirse bello, le halagaban las miradas de otras personas y, cuando coqueteaba con algunos Alphas incluso creía tener esa capacidad de seducción. Ahora no le interesaba seducir a nadie, pero, necesitaba sentirse bonito de una forma casi desesperada; al casarse con Sebastian entrará a un mundo superficial y por supuesto que el mismo contrato estipula que es necesario cuidar su apariencia, además, el Alpha lo escogió por su físico y con los recursos que le ha dado no tiene excusa para no cuidarse.

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