Feliz Navidad de parte de Santa

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Santa despertó con sed tras la Nochebuena, aún sintiendo la fatiga del viaje, pero con la satisfacción de haber cumplido su misión. El frío del Polo Norte lo recibía mientras se estiraba, rodeado de cartas llenas de sueños y deseos.

Con el estómago revuelto por tantas galletas, se dirigió a la cocina, donde las elfas preparaban el desayuno. Pero su labor aún no terminaba: las cartas seguían esperando ser leídas. Más que repartir regalos, su misión era escuchar los anhelos de los niños.

Mientras el sol se ocultaba, Santa se preparaba para su viaje. Sabía que en cada hogar alguien esperaba un gesto de amor, más allá de los juguetes. La verdadera magia de la Navidad no residía en los regalos, sino en la esperanza y los deseos más puros.

Subió a su trineo, sintiendo la emoción de la noche especial. Recorrió el mundo en silencio, dejando alegría en cada casa. Aunque su labor parecía interminable, cada sonrisa renovaba su energía.

Al regresar al Polo Norte, exhausto pero feliz, sabía que su labor nunca terminaba. La Navidad no era solo una fecha, sino una chispa de amor que debía mantenerse viva todo el año. Santa no solo repartía regalos; era la encarnación de la esperanza, el amor y la magia en la tierra.


Jesús mataHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora