Las chicas avanzaban de nuevo por el templo, decididas a completar su misión. El aire estaba denso, como si el lugar tuviera vida propia, esperando que resolvieran el misterio que lo rodeaba. A pesar de las risas y los comentarios irónicos que aún resonaban en sus cabezas, el temor volvió a infiltrarse en el ambiente. La sensación de que algo estaba a punto de suceder las mantenía alerta.
"Creo que estamos más cerca," dijo Daniela, su voz más grave. "Siento que el talismán está respondiendo."
"¿Estás segura de esto?" preguntó Ana Sofía, mirando alrededor con cautela. "Este lugar está... muy raro."
"Sí," respondió Daniela, mirando el talismán en su mano. "Es como si supiera a dónde tiene que ir. El talismán debe colocarse en algún lugar aquí, en este templo."
Las chicas avanzaron hacia un altar que no habían visto antes, en una de las habitaciones más profundas del templo. El aire parecía volverse más pesado a medida que se acercaban, y la atmósfera de oscuridad aumentaba. Un resplandor suave provenía de la parte superior del altar, donde había una hendidura que parecía hecha a medida para el talismán.
"¿Qué hacemos ahora?" preguntó Cocoaguirre, mirando a Daniela, esperando que ella tuviera una respuesta clara.
"Colocaré el talismán aquí," dijo Daniela, avanzando con determinación. "Este es el lugar."
Con manos firmes, colocó el talismán en la hendidura del altar. En el momento en que el amuleto tocó la piedra, todo el templo comenzó a vibrar. Las luces titilaron, y un estruendo resonó a través de las paredes. Las chicas se miraron entre sí, sorprendidas, mientras una luz cegadora iluminaba la habitación.
De repente, una figura comenzó a formarse frente a ellas, una figura imponente, pero que no parecía ser el temido Santa diabólico. Era algo diferente, algo más... espeluznante. Su rostro, cubierto por una barba grisácea, mostraba una expresión que mezclaba desesperación y furia, con ojos que brillaban como brazas ardientes. El Santa Diabólico estaba ante ellas, más oscuro y temible que nunca.
El Santa Diabólico era aún más espeluznante que nunca y les dijo a las chicas:
- No podrán matarme con este talismán. Ríndanse. No saben lo que han desatado.
La tensión en el aire se hizo insoportable. El altar, que antes parecía haber contenido la maldad, ahora vibraba con una energía caótica que crecía cada vez más. Las chicas retrocedieron, pero Daniela, aunque temblorosa, no dejó de sostener el talismán con firmeza.
"No... No te vamos a dejar ganar," dijo Daniela, con más coraje del que sentía. "Este talismán tiene poder. No sabemos todo lo que puede hacer, pero lo que sí sabemos es que nos has hecho sufrir demasiado."
El Santa Diabólico dejó escapar una risa baja, que resonó por todo el templo.
"¿Creen que un simple amuleto puede detenerme? Yo soy la reencarnación de algo mucho más antiguo. Ustedes no son más que peones en este juego, sin saber en qué están metidas."
Las chicas intercambiaron miradas, sabían que no podían rendirse. El talismán comenzó a brillar con una luz inusitada, respondiendo a su determinación. Con un suspiro, Daniela levantó el talismán hacia el Santa Diabólico.
El resplandor del talismán estalló en una luz cegadora, pero en lugar de debilitar al Santa diabólico como esperaban, algo mucho más terrible ocurrió. El Santa, rodeado por la luz intensa, comenzó a retorcerse, su cuerpo se expandió, sus ojos brillaron con furia, y una energía oscura comenzó a emanar de él. Su forma se hizo más grande, más imponente, como si el talismán solo hubiera servido para enfurecerlo.
"¡No!" gritó Rebeca, retrocediendo mientras veía cómo el Santa diabólico crecía, su figura tomando una forma aún más monstruosa y aterradora. La luz del talismán ya no era suficiente para contener su poder. "¿Qué está pasando?"
El Santa Diabólico lanzó un rugido ensordecedor que hizo temblar las paredes del templo. Su figura se distorsionaba, como si estuviera absorbiendo toda la oscuridad del lugar, convirtiéndose en una criatura de pesadilla, más allá de cualquier comprensión.
En ese momento, una voz profunda resonó en la sala, interrumpiendo el caos.
"¡Vámonos de aquí!" gritó Andrés, que había estado observando la escena con creciente preocupación. "¡Esto no va a funcionar! ¡El talismán solo lo ha hecho más fuerte!"
Las chicas, atónitas y paralizadas por el miedo, apenas pudieron reaccionar antes de que Andrés, con un gesto decidido, las tomara del brazo y las arrastrara hacia la salida. El Santa diabólico rugió de nuevo, y la oscuridad que lo rodeaba parecía crecer, invadiendo cada rincón del templo.
"¡Corre, corre!" ordenó Andrés mientras corrían por los pasillos del templo, con las paredes temblando detrás de ellos. "¡Este lugar está a punto de colapsar!"
Aceleraron el paso, con el corazón acelerado y la adrenalina a tope. Las chicas apenas podían creer lo que sucedía, pero sabían que seguir allí solo empeoraría las cosas. Cuando llegaron finalmente a la salida, el templo detrás de ellas comenzó a crujir y a desmoronarse, como si la misma fuerza que había creado al Santa diabólico estuviera destruyéndolo.
"¡No podemos quedarnos aquí más tiempo!" dijo Daniela, mirando hacia atrás, sabiendo que el Santa diabólico podría seguirlos en cualquier momento.
"Lo sé, lo sé," respondió Andrés, respirando agitadamente. "Tenemos que salir de aquí antes de que sea demasiado tarde."
El grupo salió del templo y se detuvo en el exterior, mirando el oscuro horizonte. Aunque el Santa diabólico había quedado atrás por el momento, sabían que esto no era el final.
"¿Qué vamos a hacer ahora?" preguntó Cocoaguirre, mirando a todos.
"Lo primero es sobrevivir," dijo Andrés con gravedad. "Tenemos que encontrar una manera de detenerlo de verdad. El talismán no es suficiente. Necesitamos algo más."
Pero antes de que pudieran formular un plan, un eco de risas macabras llegó desde las profundidades del templo, como si el Santa diabólico se estuviera burlando de ellos. Las chicas se miraron, sintiendo un escalofrío recorrer sus cuerpos.
"Esto no ha terminado," dijo Mariana, apretando los puños.
"No," respondió Daniela con determinación. "Esto recién comienza."
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Jesús mata
Mystery / ThrillerDios cree que por fin la humanidad se va a poder salvar con su nuevo plan y todo va a salir bien, pero todo sale mal.
