Después de la aparición de Dios y Jesús, el grupo se quedó en silencio, asimilando todo lo que había sucedido. Habían vencido a la oscuridad, pero aún había algo más que resolver, algo que no podían ignorar. Mientras se preparaban para salir del templo y regresar al mundo exterior, una figura se acercó lentamente. Era Rebeca.
Al principio, todos la miraron con desconfianza, recordando los años de acoso que les había causado. Rebeca, al igual que ellos, había estado atrapada en su propio torbellino de ira y frustración, y había hecho mucho daño. Pero en ese momento, al ver la luz en sus ojos y la seriedad en su rostro, sabían que algo había cambiado en ella.
"Lo siento mucho," dijo Rebeca, su voz temblorosa pero llena de arrepentimiento. "Sé que no hay forma de borrar lo que hice, pero quiero pedirles perdón. No entendía lo que estaba haciendo, pero ahora... ahora veo lo que el odio y el rencor pueden hacer."
Daniela fue la primera en hablar. "Rebeca, no puedo negar lo que nos hiciste. Fue cruel, y nos lastimaste mucho. Pero también entiendo que todos llevamos nuestra propia oscuridad dentro. Todos cometemos errores, y todos tenemos la oportunidad de cambiar."
"Si, pero ustedes también fueron crueles conmigo, y jugaron conmigo. Pero las perdono." - dijo Rebeca.
Cocoaguirre, que había sido una de las víctimas más directas de los acosos de Rebeca, la miró a los ojos. "Lo que hiciste estuvo mal, Rebeca. Y nosotras también por incitarte así. Pero nosotros también tenemos que aprender a perdonar. Si en verdad estás arrepentida, podemos empezar de nuevo. No vamos a olvidarlo, pero podemos intentar dejar atrás el dolor. También nosotras estamos arrepentidas."
Rebeca asintió, "Quiero hacer lo correcto. Estoy dispuesta a cambiar, a enmendar todo lo que hice."
Ana Sofía, siempre la más pragmática del grupo, suspiró antes de hablar. "Es un proceso, Rebeca. No podemos olvidarlo de inmediato, pero podemos empezar a caminar hacia la reconciliación. Si realmente quieres cambiar, lo veremos en tus acciones."
"Y yo en las de ustedes." - dijo Rebeca.
Federica, quien siempre había mantenido una actitud más reservada, dijo suavemente: "No esperes que todo sea fácil, pero estamos dispuestas a ver el cambio. Todos tenemos algo que aprender de esto."
Rebeca asintió con firmeza, sintiendo la presión de sus palabras y el peso de lo que había causado. Pero, en lugar de rendirse, encontró fuerza en las palabras de Daniela. Ella había venido de un lugar oscuro, pero ahora estaba dispuesta a renacer.
"Gracias... gracias a todos," dijo Rebeca, con una leve sonrisa. "No espero que todo esté bien de inmediato, pero quiero ser parte de la solución, no del problema."
Con un suspiro de alivio, el grupo se unió en un abrazo, un gesto simbólico de aceptación y perdón. Aunque sabían que la reconciliación no ocurriría de la noche a la mañana, ese momento representaba el primer paso hacia una nueva relación, basada en la comprensión y el perdón mutuo.
Mientras caminaban de vuelta hacia la entrada del templo, con la paz del encuentro con Dios y Jesús aún en sus corazones, el aire que los rodeaba ya no estaba cargado de odio ni resentimiento. La luz que habían experimentado en el templo ahora les acompañaba en sus corazones, y sabían que el verdadero poder residía en su capacidad para perdonar, para aprender y para crecer juntos.
"¿Entonces, qué hacemos ahora?" preguntó Cocoaguirre, mirando a todos con una sonrisa cómplice.
"Lo primero es vivir en paz con nosotras mismas," respondió Daniela. "Y luego, veremos cómo hacer del mundo un lugar mejor, porque todo lo que hemos enfrentado aquí no fue en vano. Hemos aprendido algo muy valioso."
Rebeca asintió, mientras el grupo seguía su camino, dejando atrás la oscuridad del templo y entrando en un futuro lleno de posibilidades, donde el amor, el perdón y la redención serían siempre sus guías.
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Jesús mata
Mystery / ThrillerDios cree que por fin la humanidad se va a poder salvar con su nuevo plan y todo va a salir bien, pero todo sale mal.
