Mientras Rebeca y el resto del grupo se adentraban en la incertidumbre de lo que se avecinaba, el peso de las palabras de Jesús seguía resonando en sus mentes. No era solo una batalla contra un ser diabólico lo que enfrentaban; ahora sabían que luchaban contra algo mucho más profundo: la oscuridad interna de la humanidad misma.
"¿Y ahora qué?" preguntó Cocoaguire, mirando a su alrededor, como si el aire mismo estuviera cargado de una energía oscura. "No es solo que tengamos que destruir a un Santa diabólico. Tenemos que enfrentarnos a nosotros mismos."
"Es más que eso," dijo Rebeca, mirando a los demás con seriedad. "Sabemos que la lucha contra el mal físico es solo una parte del problema. Lo que realmente necesitamos es encontrar una forma de purificar esa oscuridad, tanto dentro como fuera de nosotros."
Mariana asintió. "Pero... ¿cómo? Jesús mismo dijo que la oscuridad está en los corazones de todos nosotros. ¿Cómo podemos vencer algo que está tan arraigado en la humanidad?"
"Lo que tenemos que hacer es limpiar nuestras conciencias," dijo Daniela, con una voz decidida. "Si somos capaces de purificar lo que está dentro de nosotros, tal vez podamos detener lo que está ocurriendo en el mundo."
"¿Purificar?" preguntó Raissa, algo escéptica. "¿Cómo lo hacemos? ¿Meditar hasta que desaparezca el mal?"
Rebeca pensó por un momento y luego recordó las antiguas enseñanzas que había aprendido de su familia. "Hay rituales antiguos, y aunque no todos ellos son efectivos para todo tipo de oscuridad, algunos sí lo son. He oído hablar de un sitio donde se encuentra el último vestigio de la verdadera luz, un lugar donde los antiguos guardaron el poder para enfrentar al mal... y puede que ese sea nuestro siguiente paso."
"¿Dónde está ese lugar?" preguntó Francisco, con su característica curiosidad.
"Está en las ruinas de una ciudad perdida. Un lugar que se encuentra en las montañas del norte, lejos de cualquier civilización. Solo aquellos que han sido elegidos pueden acceder a él. Pero, si llegamos hasta allí, podemos purificar el mal, detener lo que queda de esta oscuridad... y, si tenemos suerte, tal vez, al mismo tiempo, salvarnos a nosotros mismos."
El aire en la habitación se volvió pesado de nuevo, como si el universo estuviera esperando que tomaran una decisión. Todos sabían que esa búsqueda no solo sería peligrosa, sino que los pondría frente a sus propios temores y emociones más oscuras.
"Entonces, ¿qué estamos esperando?" preguntó Andrés, un brillo de determinación en los ojos. "Si la única manera de derrotar al mal es enfrentar nuestra propia oscuridad, tenemos que ir a ese lugar."
Rebeca sonrió levemente, sintiendo el apoyo de todos a su alrededor. "Vamos, entonces. No podemos quedarnos aquí esperando que el mal desaparezca por sí solo. Tenemos una misión, y si no lo hacemos, nadie lo hará."
Con un nuevo propósito, el grupo comenzó a prepararse para el siguiente paso de su viaje. Sabían que lo que estaba por venir sería aún más difícil que lo que ya habían enfrentado, pero algo en sus corazones les decía que tenían lo necesario para superarlo.
Así, mientras salían de la mansión, con la oscuridad aún en sus corazones pero la esperanza renovada, se dirigieron al norte, hacia las montañas donde la última esperanza para la humanidad y para ellos mismos los aguardaba. La batalla no había terminado, pero sabían que cada paso los acercaba más a la única verdad capaz de destruir el mal: la purificación del alma.
ESTÁS LEYENDO
Jesús mata
Mystère / ThrillerDios cree que por fin la humanidad se va a poder salvar con su nuevo plan y todo va a salir bien, pero todo sale mal.
