Reese Weasley.
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Sin duda, no esperaba esto.
Estos ultimos días habían sido realmente buenos, practicando entre todos y entrenando a los lobos y vampiros para que pudieran controlar los ataques y maldiciones. Había un avance significativo que solo nos aseguraba la victoria a cada minuto.
Pero aquello no era el problema en absoluto. El jodido problema era el hecho de no poder mantener nada en mi estómago.
En los últimos dos días, había estado vaciando mi estómago por culpa de las nauseas que el embarazo estaba causándome. Sin falta, todas las mañanas Jacob o alguno de mis primos me ayudaba sosteniendo mi cabello, mientras yo dejaba toda la cena de la noche anterior en el retrete. Era asqueroso.
-. Tranquila, es solo el primer trimestre.- Trató de calmarnos Carlisle aquella mañana, luego de que Jacob, asustado, me arrastrara a la casa Cullen.
-. ¿Trimestre? ¿Voy a vomitar todo el jodido trimestre?
-. Bueno, es difícil de decir. La mayoría solo lo sufren al inicio y al final del embarazo, y se intensifica por los aromas fuertes y ácidos. Aunque si hay mujeres que pasan la mayoría de su embarazo vomitando...
Me contuve para no voltearme y golpear a Jacob. Ambos nos habíamos descuidado, y ambos nos habíamos metido en este lío... Aunque solo uno de nosotros estuviera sufriendo las consecuencias.
-. Te haré una preescripción para unos suplementos. Es importante que no pierdas nutrientes ahora que tu ingesta de alimentos se verá afectada.- Comenzó a garabatear en un papel, antes de dárselo a Jake.- Y por favor, trata de mantenerte lo más serena posible. El estrés incrementa los mareos y náuseas.
-. Genial. Dime eso cada mañana cuando los gritos Weasley me despiertan.- Gruñí, enderezándome de la camilla con ayuda de Jacob.
-. Si es necesario les cerraré las bocas con cinta adhesiva.- Murmuró Jacob, antes de dejar un beso en mi mejilla.
Quedaban solo dos días para la batalla. Quizá los nervios estaban provocando las náuseas matutinas, o simplemente fuera culpa del embarazo. Pero de cualquier forma, los nervios cada día se sentían aún más.
La enemistad entre vampiros y lobos había quedado atrás. No socializaban con detalle, pero lograban trabajar juntos en las practicas, uniendo sus fortalezas y habilidades sobrenaturales.
Sam había aceptado eliminar los límites entre territorios mientras todos buscábamos un modo de ganar la batalla, generando enormes avances entre los Quileute y los Cullen.
Cada día que pasaba, las posibilidades de que la visión de Alice se cumpliera aumentaban. No había recibido noticias de ella aún, o siquiera de Jasper, pero confiaba en ella y sus visiones. Y si ella había revelado parte de la visión conmigo, es porque era necesario para que se cumpliera.
Mi familia pasaba la mayor cantidad del día alternándose entre la manada y los Cullen, yendo de uno al otro cada que alguno tenía que hacer vigilancia alrededor de la zona. Se habían acordado vigilancias en conjunto, por lo que varias veces, cerca del anochecer, podía notar a alguno de los Cullen dentro de los terrenos Quileute junto a algún chico de la manada.
Jake me comentaba que aquello todavía los tenía algo tensos, pero que Jared y Embry se habían dedicado a romper el hielo entre todos, bromeando incluso con Emmet de vez en cuando.
-. ¿Qué fue lo que dijo?.- Rosalie llegó a mí tan pronto como abandoné el despacho de Carlisle.
-. ¿No lo escuchaste? Creí que usarías tu audición.
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Fascinated¹ | JACOB BLACK
Random"Eres mi universo, rojita. Lo eres ahora, y lo serás para siempre." Ella está huyendo de aquellos que asesinaron a sus padres, dejando a su familia atrás, y a todo el mundo mágico en el que vivió. El trata de mantener el equilibrio una vez más en Fo...
