Epílogo

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Reese Weasley



Observé por algunos segundos el ventanal frente a mí, detallando todo en el exterior, desee la nieve comenzando a derretirse hasta las hojas de los árboles recuperando poco a poco su vivaz color verdoso, solo para volver q perderlo en unas semanas.

El tiempo había avanzado. La vida había seguido su curso, y nos lo había hecho notar con la ida del invierno. Ni siquiera la navidad fue un recordatorio. Pasó tan rápido y con tanta amargura, que año nuevo apenas y fue una celebración.

Un mes desde la batalla, del enfrentamiento con los Vulturi y la muerte de su líder. Todavía no podía creer que haya sido capaz de enfrentarlo. ¿Cómo se me había ocurrido tal locura? Claro, era lo necesario para evitar muertes innecesarias. Alice había sido clara con ello, ¿pero enfrentarlos? Merlín, todavía temblaba al recordarlo.

Habíamos ganado. Victoriosos de la batalla que jamás pedimos, que jamás pedí. Ahora era libre, y había liberado también a mi familia de cargar con el peso de ser un Carson; huyendo de aquellos deseosos de poder. Ahora podríamos ser completamente felices.

Y lo sería. Tenía a mi familia, aunque lejos, siempre estaban para mí. La manada se había vuelto en mi nuevo refugio, y con Leah de novia con Fred esto solo estrechó la relación. Incluso los Cullen me visitaban con frecuencia, o yo a ellos.

Era feliz, y Jacob había conseguido en gran parte aquello. Era mi persona, aquella que bromeé con jamás encontrar, y de quien ahora cargaba un hijo suyo.

Unos brazos se posaron sobre mis hombros, comenzando a masajear. Sonreí agradecida, disfrutándolo.

-. ¿Qué tal todo?.- una de las manos bajó a mi barriga.- Te despertaste temprano hoy.

-. Y te culpo a ti y a tu padre por eso.

Jacob rió, atrayéndome a él para besarlo.

-. ¿Te desperté con la guardia?.-

-. Y su ida a pescar con Charlie.- Rodé los ojos, sin poder evitar el sonreír. El viejo Billy estaba eufórico con la llegada de su nieto, y al ser el que más cerca estuviera, no había dejado de repetir que le enseñaría todo lo que un Black debía saber, fuera niña o niño.

-. Está emocionado. Ambos ya son abuelos, así que no los culpo por querer hacer sus andanzas al lago Olimpo.

-. ¿Qué tal tu guardia?.- Sostuve entre mis manos el tazón con té, mientras le extendía el suyo con café recién preparado.

-. Normal. Paul está irritable últimamente. Peleó con Rachel y como se fue, ahora cree que no volverá por su culpa.

Rodé mis ojos, fastidiada con esos dos.
Sam se lo había advertido a ambos. Ella no es su impronta, por lo que no era prudente todo lo que Paul estaba haciendo por ella, o el cariño que estaba cargando mi cuñada hacia el lobo.

Lo peor sería una su impronta llegara, y Jacob deba ver a su hermana sufrir por las decisiones de los ancestros. Pero no podíamos intervenir, porque era su vida.

-. En algún momento entenderán que su relación no es el destino del otro. Claro, ambos se sienten solos, pero no es motivo para mantener lo inmanejable.

-. Lo entiendo hasta cierto punto.- Jacob se encogió de hombros, conmigo todavía entre sus brazos.- Si no hubieras llegado cuando lo hiciste... Quizás habría estado mucho peor que él.

-. Bueno, que bien que haya llegado entonces.- Besé sus labios, haciendo una mueca ante el sabor amargo del café.- Si no, no estaríamos tarde para ir a casa de Carlisle y revisar qué será nuestro pequeño.

Fascinated¹ | JACOB BLACKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora