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Narrador Omnisciente.



El sol pronto comenzó a asomarse por las colinas de aquel prado. Poco a poco la nieve que cubría su totalidad comenzó a brillar, y poco a poco dio lugar a la fresca brisa de invierno.

Aquel era el día. Todos podían sentirlo.
Las instrucciones de Alice fueron claras, y ellos sabían que aquel efecto en la nieve era el indicador, y debían marchar a lo que podría ser su último día en la tierra.

Reese se había levantado más temprano que los lobos, dejando que ellos fueran despertados por Sam, quien sonrió a la joven pelirroja y comenzó a organizar a su manada. Jacob no tardó en acercarse a su novia para tratar de distraerla.

Pero no había forma de distraer a nadie.

Los magos se prepararon, practicando y repitiendo en sus mentes hechizos de protección silenciosos. Bella practicaba a su vez la extensión de su escudo, buscando así proteger a todos de los dones de los Vulturi.

Sabían lo que venía, y sin querer esperar un segundo más, se dirigieron a aquel prado escogido para la pelea.

Los primeros en llegar fueron Carlisle y Esme, quienes marcaron la zona para que los Vulturi supieran seguir su rastro hasta aquí. En minutos el resto de sus testigos y aliados llegaron, haciéndoles compañía.

-. ¿Cuánto crees que tarden?.- Reese Murmuró a su mejor amiga, quien sostenía su varita debajo de la manga de su suéter.

-. Pronto. Puedo sentir la vibra cambiando en el bosque.- Murmuró Luna, mientras su piel se erizaba.

Los lobos observaban todo con lujo de detalle, ocultos en medio de los arboles a unos metros de ellos, esperando para hacer su gran entrada una vez los Vulturi aparecieran.

La pelirroja observó a todos los vampiros y brujos a su alrededor. Deseaba que esta situación fuera distinta, que pudieran vivir en paz luego de todo el dolor. Ahora solo la consolaba el creer que, luego de acabar con Bellatrix, esa paz llegaría a ellos.

Podía escuchar a varios vampiros murmurar entre sí. Vio a Benjamin besar la frente de su pareja, mientras que Garret sonreía engreidamente a Kate, quien trataba de alejar el pensamiento de ver a su hermana en compañía de sus enemigos, los Vulturi.

-. Ya vienen los chaquetas rojas...- Murmuró Garret, escuchando aquellos pasos acelerados romper la nieve bajo sus pies.

Los brujos no tardaron en sentir el movimiento de las escobas en el cielo, sabiendo que sus enemigos también estaban llegando.

Reese sonrió lo mejor que pudo una vez distinguió a Bellatrix, liderando el grupo de magos traidores.

En segundos, las tropas enemigas estaban frente a ellos, sonriendo en sus direcciones, como si ya hubieran ganado la batalla. Aro fue el primero en dar un paso al frente, dejando a sus hermanos detrás suyo.

-. ¡Aro, Amigo! ¡No hemos roto ninguna ley, tienes que escucharnos!

Carlisle fue el primero en hablar, tratando de encontrar algo de empata en el hombre con quien convivió un siglo completo, buscando que esos recuerdos lo ablandaran. Pero para Aro nada era suficiente.

-. ¡Que bonitas palabras, Carlisle! Aunque, lastimablemente no sean sinceras en absoluto.

-. ¡Eso no es cierto! Por favor, Aro. Hablemos, por los viejos tiempos.

-. Curiosa petición, viniendo de alguien que reunió un ejercito para dañarme.

-. Esa no es nuestra intención. Solo queremos solucionar esto, que comprendas que este destino no es el que quieres.

Fascinated¹ | JACOB BLACKHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora