Capitulo 29

780 72 30
                                        

— Tanjiro... despierta — hablo por lo bajo Tengen, mientras removía suavemente al pelirrojo por los hombros.

Tanjiro no iba a mentir, a pesar de la tensión en el ambiente había dormido como un bebe en el suave pelaje del lobo de Rengoku.

— Dame cinco minutos más — pidió en un susurro, dandole la espalda al albino, restregando su rostro contra el lomo del lobo.

— Tenemos que regresar rápido a la mansión, ayer por la tarde nos emboscaron, no tenemos nuestras armas y es probable que vuelvan por nosotros — le explicó el alfa, logrando llamar la atención del omega, quien se sentó de golpe — Aquí están tus ropas para que te cambies, Gyomei vendrá en unos minutos — comento Uzui, provocándole un escalofrío al omega al recordar la discusión de la última noche, por lo que asintió por lo bajo, separandose del pelaje de Rengoku para comenzar a vestirse en silenció al recordar también que estaba de mal humor.

Ni siquiera le habían dejado explicarse, lo único que hicieron fue, como siempre, ser unos idiotas, usar su fuerza bruta, voz de mando y marcarlo a la fuerza de nuevo para verse obligado a irse con ellos.

— Gyomei fue a explorar los alrededores, ya que esta lejos podríamos hablar de lo que paso anoche...— mencionó Shinobu en un tono suave y con esa característica sonrisa hipócrita que ambos sabían estaba llena de rabia, haciéndolo rodar los ojos.

— ¿Ahora quieres hablar? — preguntó sarcástico, mientras ajustaba el yukata alrededor de su enorme barriga — cuando anoche estaban todos como alfas rabiosos usando su ridícula voz y dando la conversación por terminada nomas por sus huevotes.

— Eres tu el que pone una barrera al rededor, estamos aquí dispuestos a tener una conversación civilizada y empiezas a hacer esos comentarios sarcásticos — refutó Rengoku, volviendo a su forma humana.

— ¡¿Civilizada?! — preguntó incrédulo — Eso lo dices porque ya cumpliste con tu objetivo, por si ya lo olvidaste ¡Me dejaste una jodida marca anoche! — le reclamo furioso, señalandose la notaria marca con un dedo como si fueran lo bastante ciegos para no verla.

—¿Y que? En algún punto iba a marcarte — respondió el rubio encogiendose de hombros, muy quitado de la pena.

— Pudiste haberme preguntado antes, no había ninguna necesidad y antes de que me digas que es por mi bien, ya tenía la marca de Gyomei, el podía rastrearme — señaló en un tono acusatorio.

— Por lo menos tienes una bonita marca, pude haberte marcado como un salvaje y dejartela al rojo vivo como otros omegas, así que de nada — le respondió Kyojuro, sin alzar la voz, restandole importancia al asunto.

— ¡Oh, muchas gracias, entonces! ¿Como es que fui tan tonto? Disculpame gran alfa, fui tan ciego por no ver tu amabilidad, gracias por tomarte la molestia, si me permitieras chupartela como agradecimiento...— contestó sarcástico, haciendo una gran reverencia hasta el suelo, sintiendo que podia estallar de la indignación.

— Ya basta, no actues así — ordenó Gyomei apareciendo de entre los árboles con un aspecto más tranquilo, haciendo que todos se quedarán estáticos en sus lugares — Ahora que todos estamos más tranquilos, creo que tienes razón, anoche fui muy duro contigo, lamento haberte amenazado y usado la voz de mando contigo— se disculpo el mayor en un tono tranquilo, luciendo solo un poco arrepentido, que lejos de apaciguar la ira del pelirrojo solo logro aumentarla, provocando una peste de feromonas en el ambiente.

— Es por eso que ahora hablaremos las cosas — intervino Tengen rápidamente, al ver la mueca molesta de su omega y captar el aroma a frutas rojas podridas— Tanjiro, estabamos muy bien... pense que habíamos llegado a un acuerdo, incluso lucias más feliz ¿Por qué escapaste con Murata? ¿Estuviste fingiendo todo este tiempo? — preguntó el albino en un tono suave y con genuina curiosidad...ya no quería pelear más, estaba cansado.

Omega PrimeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora