Hace un par de semanas que los amigos regresaron de Magallón.
Juanjo y Martin volvieron a sus trabajos.
El resto, tal y como habían acordado, se encerraron en sus casas. Debían estudiar y, sobre todo, recuperar el tiempo perdido.
Lo poco que hablan por el grupo de WhatsApp es para darse ánimos entre ellos o quejarse de lo hartos que están de dar vueltas y vueltas a los apuntes.
Pero Denna nota que pasa algo.
Algo no va bien.
Álex y ella casi no hablan desde la vuelta a Madrid.
Un par de tardes han tenido que ir a dar alguna clase.
Pero él, al terminar las suyas, desaparece, cuando antes lo normal era ir juntos hacia el metro o aprovechar e ir a tomar algo.
Las veces que han coincidido en la universidad para los exámenes siempre lo ha visto con la mirada fija en los apuntes. Y, si está estudiando, tampoco quiere molestarlo.
Juanjo entra en la habitación de su hermana.
—¿Qué tal vas?
Ella levanta la vista de sus papeles y lo mira.
—Bien —dice estirándose—. Pero podría ir mejor.
Denna sabe que no está todo lo concentrada que debería.
El se acerca y se sienta en la cama.
—Bueno, pero ya es el último examen, ¿no?
—¡Sí! Menos mal —asiente ella con una sonrisa.
𝐶𝑜𝑟𝑎 se le aproxima y se pone a dos patas.
Denna la coge en brazos y la coloca encima de sus piernas.
—¿Qué tal tu cena con Martin?
—Muy bien. Hemos ido a un restaurante que han abierto nuevo y me ha encantado —dice Juanjo con una sonrisa—. Cuando terminéis los exámenes, podríamos ir todos como celebración. Además, he visto que tenían un montón de opciones veganas para Violeta.
—Buena idea.
El chico mira a su hermana y sabe que pasa algo. Lo nota.
Puede ser agobio o estrés por los exámenes.
—¿Has cenado? ¿Quieres que te prepare algo? —propone.
—Ya he cenado. Hace un rato me recalenté los macarrones de ayer —responde ella.
Juanjo se pone de pie y se le acerca.
Apoya un brazo en su silla.
—¿Y seguro que no quieres que te suba nada de la cocina?
Denna niega con una sonrisa.
—Vale, pues me voy a dormir, que mañana me toca levantarme un poco antes.
—¿Te ha perdonado ya la tía por no avisarla cuando te ingresaron en Nochevieja?
El se echa a reír.
Su tía no se lo tomó muy bien cuando se enteró.
—Bueno..., digamos que estamos en ello —ríe Juanjo.
Luego se agacha y abraza a su hermana.
Se desean buenas noches y él se da la vuelta rumbo a su habitación.
—Oye, Juanjo, una pregunta...
El se para y se gira hacia ella, apoyándose en el marco de la puerta.
—Desde que volvimos de Magallón, ¿notas algo raro?
Juanjo pone una cara rara.
—¿A qué te refieres?
—A nosotros, o sea..., al grupo en general.
—Pero si no nos hemos visto, estáis a tope con los exámenes —bromea él.
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𝑇𝑎𝑙 𝑦 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑟𝑒𝑠
ФанфикшнJuanjo y Denna son mellizos, pero no iguales. Juanjo tuvo que irse de casa a los diecisiete años, ya que sus padres no aceptaban tener un hijo trans. Se fue a Madrid en busca de una nueva vida, tendría que trabajar día y noche para pagarse un apart...
