Capitulo 27

582 31 1
                                        

Llega la mañana del día siguiente y todos se levantan a una buena hora. La noche anterior regresaron pronto a casa y no se acostaron muy tarde.
Desayunan todos juntos en la mesa que hay en el jardín.

Al terminar, lo recogen todo y ponen los apuntes sobre ella.
No hay que olvidar que antes de dos semanas tendrán el primer examen.

Entretanto, Juanjo decide tumbarse en una hamaca, mientras que Martin disfruta metiendo los pies en la piscina.
Cuando llevan ya un rato, Lucas levanta la vista de sus apuntes.
Violeta se da cuenta y lo mira.

—¿Qué pasa?

—Que, con todo lo que tengo alrededor, no hay quien se concentre.

Álex y Denna también apartan la mirada de los papeles para observar el jardín.
Hace muy buen día.
Lucas niega con la cabeza y agrupa sus apuntes.

—Yo abandono, es misión imposible —dice levantándose.

—Qué poca fuerza de voluntad —comenta Denna.

Violeta mira a su amigo y decide imitarlo.

—Mañana será otro día —replica.

Álex y Denna se miran.

—No les falta razón —comenta él—. Deberíamos aprovechar todo esto, que en nuestro día a día no lo tenemos.

Denna lo mira. Duda durante unos segundos, pero acaba dándose por vencida.

—Vale, pero mañana nos ponemos —dice señalando los apuntes.

Él asiente con una sonrisa.
Recogen los apuntes y se acercan a sus amigos.

—Denna, ¿sabes si tenéis alguna pelota por aquí? —le pregunta Lucas.

Álex extiende el brazo y ella le da sus papeles. Él entra entonces en la casa por la puerta corredera y deja los papeles sobre la mesa.

—Creo que sí, espera —dice Denna.

Acto seguido, se dirige a una pequeña caseta que hay en el jardín.
El resto la sigue.
La rubia abre la puerta y todos ven en su interior una caja roja con juguetes y algunas herramientas de jardín, como el cortacésped o el limpiafondos de la piscina.
Martin saca la caja y los chicos examinan lo que hay dentro.

—¡Tenemos pelota! —exclama Lucas cogiendo un viejo balón de fútbol.

Se lo pasa a Martin y este se aleja controlándolo con el pie.

Lucas y Álex lo siguen.

—Si no recuerdo mal, esa pelota era del primo Carlos —dice Juanjo mirando a su hermana.

Ella asiente.

—Aquí hay un par de pistolas de agua —comenta Violeta—. ¿Funcionarán?

Va directa a la piscina a ver si es capaz de llenarlas.
Denna y Juanjo se quedan frente a la caja roja.

—¡Mis palas de playa! Pensé que las había perdido.

La chica saca unas palas rosas en las que se lee «Barbie» por ambos lados.

Juanjo observa unos segundos el interior de la caja. Hay muñecas, pulseras y un par de gafas de buceo. Reconoce todo lo que ve.

—No creo que vayamos a necesitar nada de esto — sonríe y cierra la caja.

La guardan de nuevo en la caseta y cierran la puerta.

—¡Eeehhhh, que está fría! —exclama el maño girándose.

Violeta lo apunta directamente con una de las pistolas de agua.
Denna sale corriendo perseguida por la pelirroja.
La mañana transcurre mientras toman el sol, charlando y jugando.

𝑇𝑎𝑙 𝑦 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑟𝑒𝑠 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora