Han pasado varios días desde la charla y el grupo vuelve a reunirse.
Pero esta vez para un plan totalmente distinto: ir a jugar a los bolos.
—¿Te has cortado el pelo? —le pregunta Álex a Lucas cuando lo ve.
—Sí, ¿te gusta? —dice dando una vuelta sobre sí mismo.
—Guapísimo —le responde.
Entran al local todos juntos.
—Madre mía, esto es enorme —comenta Juanjo.
Los seis atraviesan la sala, pasando junto a algunas máquinas recreativas, y llegan al mostrador que hay antes de entrar a la bolera.
—Buenas tardes, tenemos una pista reservada a nombre de Álex Márquez.
—Sí, aquí está —confirma la chica de la recepción—. Vale, id diciéndome vuestro número de pie, por favor. Os recomiendo que pidáis una talla menos de la que soléis calzar, estos zapatos dan talla.
—Entonces yo el 42 —dice Martin.
Lucas mira a sus amigos contrariado.
—¿Me estáis diciendo que tengo que cambiarme de zapatos?
—Claro, Lucas —contesta Denna.
—¡Me podríais haber avisado antes! —rechista mirando el jersey de flores que lleva puesto—. Así, al menos, me habría puesto algo que pegara con ellos.
Todos le dicen la talla que necesitan a la chica y ella les entrega los pares correspondientes.
—De acuerdo, vuestra pista es la número 6. Y aquí, a la izquierda, podéis venir cuando queráis a pedir algo de beber o comer. ¡Que lo paséis bien!
Le dan las gracias y, juntos, se dirigen a la pista que les ha indicado.
—Estos zapatos no pueden ser más feos —se queja Violeta de camino.
—Al menos, a ti te pegan con el outfit —responde Lucas a su lado—. Yo, entre el jersey y los zapatos, voy a parecer un payaso.
—Y sin el jersey y los zapatos también —bromea Álex haciéndolo rabiar.
Llegan a la pista 6 y se sientan alrededor de la que será su mesa esa tarde.
—¿Alguien me explica qué es lo que hay que hacer? —pregunta Lucas.
—Pero si esto es lo más sencillo del mundo... —responde Violeta.
Martin mira al chico.
—Vamos lanzando la bola según el orden que hay puesto en la pantalla. Y, cuantos más bolos tires, más puntos consigues —le explica.
Álex, que sigue frente a la pantalla, mira a Violeta.
—Tú vas la primera —la avisa.
Ella se levanta y se acerca al carril por el que salen las bolas.
Ve que las hay de distintos colores.
—¿Significa algo que sean de colores diferentes? —pregunta.
—Pero si esto es lo más sencillo del mundo —dice ahora Lucas, imitándola.
—La última vez que jugué a los bolos no tendría más de catorce años, listo —replica ella mirándolo.
Los demás los observan divertidos. Siempre están igual.
—Los colores no significan nada, Violeta. Pero al cogerlas verás que algunas pesan más que otras. Tú eliges la que quieras —contesta Álex.
Violeta echa un vistazo y coge una bola verde.
Observa cómo tira un chico de la pista 5, lo imita y lanza su bola. Esta se desplaza por la pista y consigue derribar cuatro bolos
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𝑇𝑎𝑙 𝑦 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑟𝑒𝑠
FanfictionJuanjo y Denna son mellizos, pero no iguales. Juanjo tuvo que irse de casa a los diecisiete años, ya que sus padres no aceptaban tener un hijo trans. Se fue a Madrid en busca de una nueva vida, tendría que trabajar día y noche para pagarse un apart...
