Hace veinticuatro horas que Violeta hizo algo que llevaba tiempo pensando hacer. Por fin ha adoptado a las dos gatitas que quería.
Tirada en el sofá de su piso, coge el móvil y entra en el grupo de WhatsApp que tiene con todos.
VIOLETA: ¡Holaaaaa! A ver cómo os digo esto... Ayer dejé de vivir sola.
Una vez que ha mandado ese mensaje, abre la galería de su móvil y les envía una foto de las dos gatitas durmiendo en su
cama.
LUCAS: Me muerooooo, qué bonitas.
DENNA: Son guapísimassss.
VIOLETA: Han salido a la madre
La pelirroja se ríe sola por su comentario.
LUCAS: Más bien a su tío Lucas.
ÁLEX: Jajajaja.
JUANJO: ¿Cuándo podemos ir a conocerlas?
VIOLETA: Estos primeros días quiero quedarme en casa para no dejarlas solas, así que había pensado en que os vinierais este finde. ¿El sábado por la tarde?
En el grupo se hace el silencio durante unos segundos.
La granadina observa a las gatitas tumbadas en la zona del sofá en la que da directamente el sol que entra por la ventana.
El móvil vibra, eso es que alguien ha respondido.
JUANJO: Mierda, justo este finde tengo trabajo.
Martin creo que también lo tiene complicado.
DENNA: Yo he quedado en ayudar a mi hermano, así que tampoco puedo.
VIOLETA: No hay problema, será por días en el año, jajaja.
LUCAS: Yo quizá pueda, pero no te lo aseguro.
ÁLEX: Yo sí puedo, Violeta. Por cierto, ¿cómo se llaman las pequeñas?
Violeta se estira en el sofá en un gesto triunfal. Eso era justo lo que ella quería leer.
VIOLETA: Genial, cuento contigo, Álex. La del pelo más largo se llama 𝐵𝑟𝑖𝑠𝑎 y la otra, 𝐷𝑢𝑛𝑎.
DENNA: ¡Qué ganas de conocerlas!
VIOLETA: No hay prisa, aquí van a estar para cuando podáis, jajaja.
La chica bloquea el móvil y lo deja a un lado.
Luego va a prepararse la comida.
***
Llega el sábado.
—Álex estará al caer —comenta Violeta viendo que son las 17.24.
Lucas, Juanjo y Denna están allí.
Álex, obviamente, no lo sabe.
—Vale, ¿y qué se supone que tenemos que hacer nosotros? —pregunta Lucas.
Violeta coge a 𝐵𝑟𝑖𝑠𝑎 en brazos.
—Nosotros nos escondemos en mi habitación, rey —Mira entonces al maño y añade—: Juanjo, tú coge a 𝐷𝑢𝑛𝑎 y la traes.
El chico se acerca a 𝐷𝑢𝑛𝑎 con cautela. La gata no lo conoce y le da miedo que se pueda asustar o atacarlo.
La acaricia y esta se estira.
Juanjo la coge en brazos y 𝐷𝑢𝑛𝑎 se adapta sin problema.
—Oye, estas gatas son buenísimas —comenta.
—¿Qué te esperabas?, si ya dije que han salido a mí —ríe Lucas.
Los tres chicos se meten en la habitación de Violeta.
—Nunca había pensado ver a un tío metido en mi habitación, así que imagínate tres a la vez —ríe ella viendo el panorama—. Seguro que son los primeros y los últimos.
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𝑇𝑎𝑙 𝑦 𝑐𝑜𝑚𝑜 𝑒𝑟𝑒𝑠
Fiksi PenggemarJuanjo y Denna son mellizos, pero no iguales. Juanjo tuvo que irse de casa a los diecisiete años, ya que sus padres no aceptaban tener un hijo trans. Se fue a Madrid en busca de una nueva vida, tendría que trabajar día y noche para pagarse un apart...
