cap 23

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Los días siguieron pasando, y aunque Sasuke intentó dejar de lado la conversación con Itachi, la inquietud nunca desapareció. Aún sentía que había algo que su hermano no le decía, algo que iba más allá de su hijo desaparecido.

Pero todo cambió cuando, una noche, al regresar a la casa Sasuke percibió un aroma diferente en el aire.

El patchouli seguía ahí, pero había algo más. Un ligero cambio, un matiz más dulce y profundo. Algo en su instinto de Alfa le hizo sentir alerta.

Entró al sótano y encontró a Itachi sentado en el suelo, con una mano sobre su abdomen y una expresión distante.

—¿Qué haces? —preguntó Sasuke, cruzando los brazos.

Itachi pareció sobresaltarse por un instante, pero luego sonrió con suavidad.

—Nada importante.

Sasuke no era estúpido.

—Itachi, ¿qué está pasando?

Su hermano suspiró y, tras un breve silencio, decidió hablar.

—Estoy esperando un hijo.

Sasuke sintió que el aire le faltaba por un segundo.

—¿Qué?

Itachi lo miró con calma, como si estuviera esperando su reacción.

—Estoy embarazado.

El aroma, el gesto inconsciente de proteger su abdomen… todo tenía sentido.

Sasuke no supo qué decir. Su mente estaba en blanco.

—¿De quién?

Itachi bajó la mirada.

—No es algo importante ahora.

Sasuke apretó los puños.

—¿Cómo que no es importante? ¿Cómo puedes decirlo tan tranquilo? Estás escondiéndote, huyendo, y ahora… ¿estás esperando un hijo?

Itachi no respondió de inmediato.

—Lo protegeré. Como lo hice antes.

La manera en que lo dijo… algo en esas palabras encajó mal en la mente de Sasuke.

—¿Antes?

Itachi parpadeó, como si se diera cuenta demasiado tarde de su error.

—Itachi, ¿de qué estás hablando?

Su hermano cerró los ojos por un momento y suspiró.

—Sasuke, no—

—¿"Lo protegeré como lo hice antes"…? ¿A quién protegiste antes, Itachi?

El Omega no respondió.

—¿Tu hijo desaparecido?

Silencio.

—¿O… a mi?

La pregunta dejó el aire helado.

Itachi no reaccionó de inmediato. Pero el ligero endurecimiento de su expresión fue suficiente para que Sasuke entendiera.

No… no podía ser…

El silencio se hizo espeso, como una niebla densa que ahogaba el aire. Sasuke sentía su propio pulso retumbando en los oídos, su respiración pesada, su cuerpo tenso como una cuerda a punto de romperse.

Itachi no decía nada. Solo lo miraba, con esa expresión serena que siempre le había irritado… pero esta vez había algo diferente en sus ojos. Algo que no había visto antes.

—No… —Sasuke negó con la cabeza, su voz apenas un susurro.

Su mente intentaba rechazarlo, encontrar una explicación lógica. Pero las piezas empezaban a encajar solas, una tras otra, sin que él pudiera evitarlo.

"Lo protegeré, como lo hice antes."

Las palabras de Itachi resonaban en su cabeza. Y ahora, con cada segundo de silencio, el peso de su significado se volvía insoportable.

Sasuke sintió el impulso de retroceder, pero sus piernas no respondían.

—Dime que estoy equivocado —susurró, con la garganta seca—. Dime que no… que esto no es lo que parece.

Itachi cerró los ojos por un instante, pero cuando volvió a abrirlos, su mirada ya no era la de siempre. Había algo más ahí.

Una verdad que había sido enterrada durante años.

—Sasuke… —murmuró, su voz más suave de lo normal.

Ese tono… le resultaba familiar.

Demasiado familiar.

Era el mismo que recordaba en sus sueños, en los fragmentos borrosos de su infancia. Una voz cálida, reconfortante, que nunca había sabido a quién pertenecía.

Sasuke sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Los recuerdos que nunca había podido recuperar…
El vacío en su infancia…
El instinto protector de Itachi, que siempre había sido demasiado intenso, demasiado fuerte, incluso para un hermano mayor…

Todo estaba ahí.

Siempre había estado ahí.

Pero él nunca lo había visto.

—No… —su voz sonó rota, como si se ahogara en su propia incredulidad—. No puede ser…

Itachi tragó saliva y desvió la mirada, como si quisiera evitar el golpe final. Pero ya era demasiado tarde.

Sasuke lo supo antes de que su hermano hablara.

Antes de que, finalmente, en el más bajo de los susurros, Itachi dejara caer la verdad que lo cambiaría todo.

—Eres mi hijo, Sasuke.

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