Kakashi e Itachi avanzaban con cautela por los límites de Konoha. La lluvia había cesado, pero la noche aún cubría la aldea, lo que les daba la oportunidad perfecta para moverse sin ser detectados.
—¿Estás seguro de esto? —preguntó Itachi en voz baja.
—No tienes otra opción —respondió Kakashi, manteniendo la vista al frente—. Dijiste que los altos mandos ya sabían lo tuyo. Si te ven, podrías desaparecer de la noche a la mañana. No voy a arriesgarme.
Itachi apretó los labios. Sabía que Kakashi tenía razón. Aunque Konoha era su hogar, no podía confiar en la aldea ciegamente.
Con movimientos precisos, Kakashi lo guió por un pasaje oculto que solo los ANBU conocían. Pasaron bajo las murallas, evitando cualquier patrulla. Cuando finalmente llegaron a la casa donde Kakashi vivía con su equipo, el jōnin abrió la puerta con cuidado y lo hizo entrar rápidamente.
—Sígueme —susurró.
Bajaron por unas escaleras hasta llegar al sótano. Era un espacio amplio y frío, pero seguro. Kakashi encendió una lámpara y lo observó.
—Aquí estarás a salvo por ahora. Nadie baja aquí.
Itachi asintió, aunque su expresión seguía tensa.
—Gracias, Kakashi.
—No me lo agradezcas todavía —Kakashi se apoyó contra la pared—. Ahora dime… ¿qué sigue? ¿Qué quieres hacer?
Itachi miró al suelo, en silencio.
—No lo sé…
.
.
.
.
.
.
En las afueras de Konoha, varias formas blancas emergían del suelo, sus ojos brillando con malicia.
—Estamos cerca —susurró un Zetsu—. Podemos sentir su rastro.
Desde la cima de un árbol, Obito los observaba en silencio.
—No importa dónde se esconda. Lo encontraré.
Las sombras se movían a su favor. Para Itachi, el tiempo se estaba agotando.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Los días pasaron en silencio dentro del sótano donde Itachi se ocultaba. Kakashi le llevaba comida y aseguraba que nadie sospechara nada, pero Itachi sabía que no podía quedarse ahí para siempre.
Mientras tanto, en la casa, Naruto y Sasuke notaban algo extraño en el comportamiento de Kakashi.
—¿No te parece raro? —murmuró Naruto, apoyado en la mesa—. Kakashi-sensei desaparece mucho últimamente.
Sasuke frunció el ceño.
—Sí… y siempre baja al sótano, pero nunca nos deja entrar.
Naruto cruzó los brazos, pensativo.
—¿Y si tiene algo que ver con la misión que tuvo hace unos días?
Sasuke no respondió de inmediato, pero su instinto le decía que algo no cuadraba.
Esa misma noche, cuando Kakashi salió de la casa, ambos decidieron investigar.
Bajaron las escaleras con cautela, asegurándose de que nadie los viera. Al llegar a la puerta del sótano, Naruto la empujó con cuidado…
El aire era frío y el lugar estaba en penumbras. Sasuke dio un paso adelante, sus ojos adaptándose a la oscuridad.
Y entonces lo vio.
Sentado en un rincón, con el rostro parcialmente cubierto por la sombra, estaba Itachi.
Sasuke sintió cómo su respiración se detenía por un instante.
—Itachi…
Los ojos de Itachi se encontraron con los de su hermano, y en ese momento supo que su escondite había sido descubierto.
Naruto, sorprendido, miró a Sasuke y luego a Itachi.
—¡Oye, oye! ¿Qué está pasando aquí?
El silencio fue pesado. Sasuke apretó los puños.
—Explícame ahora mismo qué haces aquí.
Itachi bajó la mirada. Sabía que no podía seguir ocultando la verdad.
Naruto y Sasuke habían descubierto su secreto
ESTÁS LEYENDO
mentiras a la luz
Fanfikcever unos archivos por accidente cambiará por completo su vida, nada volverá hacer como antes
