cap 29

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El amanecer teñía el horizonte de un rojo opaco cuando Sasuke partió en su misión en solitario. Aunque solía trabajar en equipo, esta vez la situación lo requería: una base enemiga oculta en el País del Fuego había estado reuniendo información sobre Konoha, y el Hokage quería que alguien con la capacidad de infiltrarse sin ser detectado se encargara de la amenaza.

Sasuke no protestó. Le gustaba trabajar solo. Además, tenía demasiadas cosas en la cabeza, due hermano era su padre, sai es su tio, y que ese hombre........ese hombre es su padre.

Solo pensar en ello le revolvía el estómago.

Sacudió la cabeza y siguió avanzando por el bosque, con su chakra perfectamente suprimido. El informe decía que la base estaba oculta en una caverna al pie de una montaña, cerca de un viejo santuario. No tardó en encontrarla, pero cuando estaba a punto de moverse, una presencia helada se hizo notar a su espalda.

Sasuke giró de inmediato, el Sharingan activado.

Una figura alta y envuelta en sombras emergió entre los árboles. Su silueta era inconfundible, incluso antes de que la luna iluminara los restos de su máscara destrozada.

—No esperaba encontrarte aquí, Sasuke —dijo Obito con tranquilidad, como si estuvieran teniendo una conversación casual.

Sasuke entrecerró los ojos.

—Tampoco yo. ¿Qué haces en mi camino?

Obito dio un paso adelante.

—No me gusta la forma en que lo dices. Como si fuéramos extraños.

Sasuke no respondió. Solo dejó que la brisa fría de la noche llenara el silencio entre ambos.

—Has estado descubriendo cosas últimamente, ¿no? —continuó Obito—. Itachi. Tu origen. Y ahora… yo.

El cuerpo de Sasuke se tensó, pero su mirada permaneció impasible.

—Si viniste a decirme que tenemos algún tipo de lazo, ahórratelo. No significas nada para mí.

Obito sonrió levemente.

—¿Eso crees? ¿O es lo que quieres creer?

Sasuke desenvainó su espada.

—No vine aquí a hablar contigo. Si no te apartas… te obligaré.

El Sharingan de Obito centelleó con diversión.

—¿Así es como me saludas, hijo?

Sasuke sintió una punzada de asco al escuchar esa palabra.

—No soy tu hijo.

Obito suspiró con decepción.

—Qué lástima… Realmente te pareces a él.

Sasuke no necesitó más provocaciones. En un instante, su espada brilló con chispas azules y se lanzó al ataque.

Obito lo esperaba con calma, como si todo estuviera ocurriendo exactamente como quería.

La batalla acababa de comenzar.

El filo de la espada de Sasuke cortó el aire con velocidad letal, pero atravesó el cuerpo de Obito sin resistencia. Su silueta se desvaneció como si nunca hubiera estado ahí.

Sasuke chasqueó la lengua y saltó hacia atrás, encendiendo su chidori. La electricidad iluminó el bosque en destellos azulados.

—No tengo tiempo para esto —gruñó.

Obito apareció a su derecha, con el __ resplandeciendo.

—Siempre tan impaciente… igual que Itachi en su juventud.

Sasuke sintió una punzada de ira, y sin dudarlo, arremetió otra vez. Su chidori impactó contra un árbol cuando Obito volvió a desvanecerse.

—No me compares con él —soltó entre dientes—. No me compares contigo.

Obito reapareció en una rama más alta.

—Me gusta que seas tan obstinado. Pero no puedes ganar una pelea si solo atacas sin pensar.

—No necesito estrategias complicadas para matarte—espetó Sasuke.

Su susano emergió de golpe, el esqueleto violeta rodeándolo con una intensidad feroz. En un segundo, lanzó una ráfaga de flechas imbuidas con fuego directamente hacia Obito.

Pero como siempre, el hombre se desvaneció, reapareciendo ileso.

—Eres fuerte, Sasuke. Pero sigues sin comprender cómo funcionan las verdaderas batallas.

Sasuke apretó los dientes.

—¿Crees que voy a caer en tu juego psicológico? No me importa quién eres ni qué quieres. Solo eres otro enemigo que tengo que matar.

Obito sonrió, aunque su único ojo mostraba algo más profundo.

—Sabes que eso no es cierto. Si realmente no te importara, no estaríamos teniendo esta conversación.

Sasuke sintió una punzada de molestia. No iba a dejar que ese hombre jugara con su mente.

—Lo que eres para mí es irrelevante. Pero sé lo que fuiste para Itachi… y por eso te matare.

Esta vez, no atacó directamente. Se concentró, controlando su chakra con precisión.

Obito frunció el ceño levemente.

—Eso es…

Sasuke levantó la mirada, su mirada ardiendo de furia.

—kirin

El cielo retumbó con un estruendo ensordecedor. Entre las nubes, un dragón de relámpagos se formó, descendiendo con una velocidad que ni siquiera el Kamui podía igualar.

Obito intentó reaccionar, pero el impacto fue inmediato. El rugido de la explosión hizo temblar el bosque, arrasando todo a su alrededor.

Sasuke aterrizó sobre una roca, observando el desastre.

Por un momento, pensó que lo había logrado.

Pero entonces, una figura emergió de entre los escombros.

Obito estaba herido. Su capa hecha jirones, su brazo izquierdo chamuscado. Pero aún estaba de pie.

—No está mal… —murmuró, su voz apenas audible entre el estruendo—. Pero aún no es suficiente.

Sasuke sintió un escalofrío.

Obito alzó su mano. Su Sharingan brilló con intensidad.

—Ahora me toca a mí.

Y en un parpadeo, Sasuke se vio arrastrado a otra dimensión.

La verdadera batalla estaba por comenzar.

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