Obito estaba furioso. Más que furioso, estaba al borde de la desesperación.
Había pasado demasiado tiempo desde que Itachi desapareció, y cada pista que había seguido terminaba en un callejón sin salida. Los Zetsus que enviaba a rastrear no encontraban nada útil, como si Itachi se hubiera desvanecido en el aire.
Se apoyó contra una pared, cerrando los ojos con frustración. Esto no tenía sentido. Itachi no era alguien fácil de esconder, menos aún dentro de Konoha. ¿Cómo demonios podía haberse esfumado sin dejar rastro?
-¡Maldita sea! -gruñó, golpeando la pared con fuerza, haciendo que la roca se resquebrajara.
Un Zetsu emergió a su lado, con su expresión neutra de siempre.
-Obito, lo hemos buscado en todos los sectores cercanos. No hay rastro de él.
-¡Entonces busquen otra vez! -ordenó, con la voz cargada de rabia-. No puede haberse ido tan lejos sin ayuda. ¡Alguien en Konoha lo está escondiendo!
El Zetsu asintió, desapareciendo rápidamente. Obito respiró hondo, tratando de calmarse. No podía permitirse perder el control ahora.
Itachi era suyo. No permitiría que Konoha lo retuviera.
Si no lo encontraba pronto, haría que toda la aldea ardiera si era necesario.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Sai sintió que el aire se volvía denso, sofocante. Las palabras de Sasuke resonaban en su cabeza, pero se negaba a aceptarlas.
-No... -murmuró, dando un paso atrás.
Sasuke bajó la mirada por un instante. No quería decirlo así, no quería ser él quien destruyera todo lo que Sai había creído por años. Pero no había otra forma de hacerlo.
-Lo siento, Sai -susurró con sinceridad-. Itachi no es tu padre.
Sai sintió que su cuerpo se tensaba. Una presión insoportable se acumuló en su pecho. Toda su vida había creído que Itachi era su padre. No solo eso... se había aferrado a esa idea, la había convertido en su verdad. Pero ahora... ahora todo se rompía.
-Eso no tiene sentido -dijo con voz temblorosa-
Sasuke cerró los ojos por un momento antes de volver a mirar a Sai, su expresión cargada de emociones.
-la verdad es que... Mikoto es tu verdadera madre.
El nombre de Mikoto cayó como una daga. Sai sintió que le faltaba el aire.
-No... no puede ser.
Sasuke tragó saliva, sintiendo la desesperación en la voz de Sai.
-Lo es, Sai. Y... ella nunca te quiso.
Sai sintió que todo su mundo se desmoronaba en ese instante. Un vacío helado se formó en su pecho, como si algo dentro de él se rompiera irreparablemente.
-¿Entonces qué fui? -susurró con la voz rota-. ¿Un error? ¿Un desecho?
Sasuke no respondió de inmediato. Naruto observaba la escena en silencio, con el corazón apretado al ver a Sai tan vulnerable, tan... roto.
-No lo sé -respondió Sasuke al final, con la voz baja-. Pero lo que sí sé es que Itachi nunca te vio así.
Sai apretó los puños con fuerza. Su rostro normalmente inexpresivo ahora reflejaba una mezcla de dolor, ira y confusión.
-Entonces... ¿por qué nunca me dijo la verdad? -preguntó con un tono amargo-. ¿Por qué me dejó vivir en una mentira?
Sasuke bajó la cabeza.
-Porque sabía que la verdad te haría pedazos.
Sai soltó una risa vacía, carente de cualquier emoción real.
-Demasiado tarde para eso.
El silencio se instaló entre los tres. Naruto sintió un nudo en la garganta al ver a Sai así. Nunca lo había visto perder su compostura de esa manera.
-Sai... -intentó hablar, pero Sai dio un paso atrás.
-Déjenme solo.
Sasuke lo miró con dolor, pero asintió lentamente.
Sai no esperó respuesta. Se giró y comenzó a caminar, sintiendo que su mundo se derrumbaba con cada paso.
ESTÁS LEYENDO
mentiras a la luz
Fiksi Penggemarver unos archivos por accidente cambiará por completo su vida, nada volverá hacer como antes
