cap 44

34 4 0
                                        

La charla tranquila en el sótano se rompió de golpe con el sonido de pasos ligeros y rápidos bajando la escalera. Sasuke alzó la cabeza, alarmado, y sus ojos se abrieron de par en par al ver entrar a Naruto, desbordando energía como siempre.

—¡Sasuke!, ¡donde estabas!—exclamó Naruto, sin poder contenerse, con las mejillas ligeramente sonrojadas por la emoción—. ¡No sabés lo que me pasó!

—Naruto… calmate un poco —susurró, mientras lo invitaba a acercarse con un gesto de mano—. P…, Itachi… está aquí.

Naruto parpadeó un instante, como si recién se diera cuenta, y bajó un poco la voz… aunque solo un poco.
—Ah… sí, cierto. Pero tenía que contarte esto. ¡bachan me cambió el método anticonceptivo por unas inyecciones sin avisarme! —dijo, con voz acelerada, los ojos brillantes de indignación—. ¡Y me dolió un montón! Encima usaron a Shikamaru para… no sé… involucrarme en algo que no pedí, ¡fue horrible!

Sasuke cubrió su rostro con las manos, apenas conteniendo un suspiro avergonzado, mientras Itachi lo miraba con una mezcla de sorpresa y diversión contenida. La naturalidad con la que Naruto soltaba cada detalle lo dejaba fascinado, y a la vez le arrancaba una sonrisa.

—Naruto… —susurró Sasuke, apretando los labios—. No hace falta que le cuentes todo así…

—¿Por qué no? —respondió Naruto, sin dejar de hablar—. ¡Es importante que lo sepas! Y además… ¡anoche no viniste a dormir conmigo! Me dejaste solo y…

Sasuke sintió cómo su corazón se aceleraba al escuchar esas palabras. Lo miró a los ojos, con una expresión entre ternura y exasperación, y se inclinó un poco hacia él, con paciencia infinita.
—Naruto… te amo —murmuró, acariciándole la mejilla—. Pero tenés que bajar un cambio, o me voy a marear.

Naruto se sonrojó aún más, un poco tímido por la cercanía, pero no pudo evitar seguir hablando, aunque suavizando la velocidad de su relato.
—Está bien… está bien… pero es que me preocupo que no llegastes anoche  —se detuvo un instante, respirando hondo, y apoyó la frente contra el pecho de Sasuke—. Te amo también, y no quiero que te pase nada.

Sasuke suspiró, abrazándolo suavemente, disfrutando la ternura que solo Naruto podía mostrar.
—Lo sé… y gracias por preocuparte. Pero… esto es un poco… vergonzoso frente a Itachi —murmuró, bajando un poco la voz, aunque su sonrisa no desaparecía—.

Itachi, sentado frente a ellos, observaba la escena con calma y serenidad. Una pequeña risa se escapó de sus labios al ver la interacción de la pareja.
—No se preocupen demasiado —dijo, con voz suave—. Es bonito verlos así… tan cercanos, tan atentos el uno al otro.

Sasuke cerró los ojos un instante, sonrojado, y apretó más fuerte a Naruto.
—Está bien, pero ahora… ¿podemos calmarnos un poco? —susurró.

Naruto asintió, apoyando la cabeza contra el pecho de Sasuke y respirando hondo, todavía emocionado pero ahora más tranquilo.

Itachi los observó unos segundos más, con esa mezcla de orgullo y ternura que solo un padre podía sentir, aunque Sasuke todavía no lo llamara así. Sabía que, aunque todo era complicado, ese vínculo fuerte y protector entre ellos era lo que los mantenía a salvo, y le daba un poco de esperanza para lo que vendría.

Kakashi miró el reloj imaginario en su muñeca y soltó un pequeño suspiro.
—Es hora de entrenar un poco, chicos —dijo con voz calmada pero firme—. Necesitan moverse, despejar la cabeza, y además me vendría bien un rato a solas con Itachi.

Sasuke frunció el ceño, apartándose apenas un poco de Naruto.
—¡No quiero ir a entrenar ahora! —protestó, cruzando los brazos—. Debemos acabar de hablar y…

Naruto lo miró con ojos brillantes, todavía sonrojado por la intensidad de la charla, y lo tomó de la mano con ternura.
—Está bien, Sasuke, pero… si alfa dice que es hora de movernos,debemos ir.—dijo, apoyando la frente contra su hombro por un instante—.No tardaremos tanto

Sasuke suspiró, resignado, pero no pudo evitar sonreír ante la calma y la paciencia de Naruto. Finalmente asintió, permitiendo que Naruto guiara el camino hacia la zona de entrenamiento.

Una vez que Sasuke y Naruto se fueron a entrenar, el sótano quedó en silencio. Itachi se recostó un poco en el futón, mirando el lugar donde minutos antes su hijo había estado abrazado a su Omega. Kakashi, acomodado frente a él, dejó que el silencio se asentara antes de hablar.

Itachi suspiró suavemente, con la mirada perdida.
—Es… raro verlo así —murmuró, con un hilo de voz—. La última vez que lo vi, apenas tenía ocho años. Todo el tiempo estaba en mis brazos, buscando mimos, buscando atención… y ahora lo veo… tan… independiente, con su pareja.

Kakashi lo observó, comprendiendo el sentimiento de nostalgia y sorpresa de Itachi.
—Sí… —dijo con voz calmada—. Pero se nota que es feliz. Eso es lo importante.

Itachi sonrió apenas, un brillo suave en sus ojos.
—Sí… verlo con alguien que lo cuida, con un Omega que le devuelve tanto amor y paciencia… me da tranquilidad. Pero aún así, no puedo evitar sentir… que pasó demasiado rápido.

Kakashi asintió, inclinando ligeramente la cabeza.
—Es inevitable. Pero miralo… se nota que está feliz, que confía en él.

Itachi cerró los ojos un momento, absorbiendo las palabras y dejando que la calma del sótano lo envolviera.
—Sí… y verlos juntos… es… extraño, pero hermoso.

El silencio regresó, acompañado solo del susurro de sus respiraciones y la sensación de que, aunque la vida había cambiado mucho desde aquel  tiempo donde era aquel niño que abrazaba con fuerza y corría a su lado por mientras de afecto,se perdió muchos momentos de su vida, los quería recuperar, quiero recuperar a su niño amoroso, aún había esperanza de hacer una hermosa relación padre e hijo con su hijo.

Con su bebé

mentiras a la luz Donde viven las historias. Descúbrelo ahora