cap 22

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Los días pasaron, pero la conversación con Itachi no dejó de atormentar a Sasuke. La idea de que su propia mente estuviera bloqueando recuerdos lo inquietaba. Sabía que su infancia no había sido feliz, pero ¿qué tanto había olvidado? ¿Y por qué Itachi se negaba a decírselo?

Esa noche, el aire en la casa estaba impregnado de un aroma familiar. Patchouli. El aroma de Itachi. Sasuke no lo notaba conscientemente la mayor parte del tiempo, pero en momentos de tensión, se hacía más evidente. Y ahora, al entrar al sótano donde su hermano se refugiaba, era imposible ignorarlo.

Itachi estaba de espaldas a él, sentado junto a la cama. Parecía tranquilo, pero Sasuke podía notar la tensión en sus hombros.

—Tu aroma es más fuerte cuando estás preocupado —dijo Sasuke, apoyándose en el marco de la puerta.

Itachi giró levemente el rostro, como si hubiera esperado esa observación.

—Y el tuyo es más denso cuando estás frustrado. Hueles a bosque después de la lluvia.

Sasuke se cruzó de brazos, sin saber si le molestaba o no el comentario.

—Sigues evitando mi pregunta.

—No la estoy evitando —respondió Itachi, cerrando los ojos por un momento—. Pero hay cosas que no pueden decirse a la ligera.

Sasuke avanzó hasta quedar frente a su hermano.

—¿Y si quiero recordar?

Itachi lo miró con una calma que solo él poseía.

—No estás listo.

—¡Déjame decidir eso por mí mismo! —gruñó Sasuke, la intensidad de su alfa haciéndose presente de forma involuntaria.

Por un segundo, la habitación se llenó de la mezcla de ambos aromas. Bosque y patchouli entrelazándose en una batalla invisible. Pero Itachi no reaccionó ante la presión de su hermano. En cambio, suspiró y se puso de pie.

—Si intentas forzarlo, podrías romper algo dentro de ti —susurró—. No quiero eso, Sasuke.

Sasuke apretó los puños.

—Entonces dime solo una cosa. ¿Lo que olvidé… tiene que ver contigo?

Itachi se quedó en silencio por un momento. Luego, asintió.

—Sí.

Sasuke sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

—¿Te hice algo?

Itachi negó con la cabeza.

—No. Pero… hubo algo que nos pasó. Algo que nos cambió a los dos.

El corazón de Sasuke latía con fuerza.

—¿Y qué se supone que haga con esta información?

Itachi lo observó con seriedad.

—Esperar. Y cuando llegue el momento… confiar en mí.

Sasuke odiaba esa respuesta. Odiaba no tener el control. Pero al mismo tiempo, algo dentro de él le decía que su hermano no mentía.

Así que, por ahora, solo podía esperar. Aunque la sensación de que la verdad estaba demasiado cerca lo hacía sentirse inquieto.

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