El mundo de Sasuke se tambaleaba. Sentía el corazón golpeando con fuerza en su pecho, cada latido ensordeciéndolo más que el anterior. Sus manos temblaban, y su respiración se volvía errática.
No puede ser verdad… No puede ser verdad…
Pero en lo más profundo de su mente, algo se rompió. Algo que había estado sellado por años.
Y entonces, los recuerdos llegaron.
—No… —susurró, llevándose una mano a la cabeza cuando las imágenes lo golpearon de lleno.
Mikoto.
Su madre.
No… su madre no.
Recordó sus ojos fríos cuando lo miraba, el desdén disfrazado de indiferencia.
"No llores, Sasuke. Es molesto."
El dolor de los golpes que nunca fueron demasiado fuertes como para dejar marcas visibles, pero sí lo suficiente como para que dolieran.
"Deja de llorar. No seas débil."
El rechazo constante. La forma en que lo apartaba sin mirarlo siquiera, como si fuera una carga no deseada.
Y Fugaku…
Su "padre" nunca le levantó la mano. Pero quizás eso fue peor. Porque nunca hizo nada. Nunca lo miró, nunca preguntó, nunca se preocupó.
Para él, Sasuke simplemente no existía.
No había amor. No había preocupación.
Solo vacío.
—No… no puede ser… —su voz era apenas un susurro, su cuerpo temblando.
Itachi lo miraba con tristeza, sin decir nada, dejándolo procesar por sí mismo.
Pero los recuerdos no se detenían.
Y entonces… Obito.
Ese maldito.
El hombre de la máscara.
El que siempre estaba cerca de Itachi.
El que lo miraba con esa sonrisa torcida, con esa diversión cruel en los ojos.
Recordó el miedo.
El miedo cada vez que Itachi se interponía entre él y Obito.
El miedo cada vez que lo veía tocar a Itachi con demasiada fuerza, con demasiada violencia.
Recordó los gritos.
Los golpes.
Las veces en las que Itachi lo abrazó con fuerza, cubriéndolo con su propio cuerpo, protegiéndolo de lo que fuera que Obito intentaba hacerle.
Las amenazas.
"Si sigues metiéndote en mi camino, te juro que voy a matar."
Y Sasuke… Sasuke era un niño. Un niño que nunca entendió el porqué de todo. Solo sabía que su "hermano" siempre terminaba herido. Siempre sufría.
Siempre lo protegía.
Pero ahora entendía.
Ahora entendía por qué.
Porque no era su hermano.
Era su padre.
Era su padre…
Y él nunca lo supo. Nunca lo recordó.
Sasuke sintió que el aire lo asfixiaba. Su visión se nubló, sus rodillas se doblaron, y antes de que pudiera reaccionar, cayó al suelo, respirando con dificultad.
—Sasuke… —Itachi se acercó de inmediato, tocándole el hombro, pero Sasuke se apartó bruscamente, con los ojos abiertos de par en par, llenos de angustia.
—¡¿POR QUÉ?! —gritó, su voz quebrándose—. ¡¿Por qué nunca me lo dijiste?! ¡¿Por qué tuve que recordarlo así?!
Itachi lo miró con tristeza, pero no respondió de inmediato.
Sasuke lo fulminó con la mirada, pero su rabia estaba manchada de dolor, de confusión.
—¿Por qué me dejaste con ellos…? —su voz se volvió más baja, más rota—. ¿Por qué me dejaste con ella?
Itachi apretó los labios, su expresión endureciéndose.
—No fue mi decisión.
El Alfa tembló de rabia.
—¡Pero no hiciste nada! ¡No hiciste nada para detenerlo! ¡Sabías lo que me hacían!
Itachi cerró los ojos un momento. Cuando volvió a abrirlos, Sasuke pudo ver la culpa reflejada en ellos.
—Lo intenté… —susurró—. Dios, Sasuke… lo intenté. Pero no podía. No tenía poder, no tenía opción. No sabes cuántas veces… cuántas veces quise llevarte conmigo.
Sus manos temblaban.
—Pero cada vez que lo intentaba… Obito me recordaba que si hacía algo, te mataria.
Sasuke sintió que su cuerpo se paralizaba.
—¿Qué…?
—Obito me tenía bajo su control, Sasuke. Sabía todo sobre mí. Sobre ti. Sabía que eras… lo más importante. Y me lo recordaba cada vez que se le antojaba.
Itachi tragó saliva, y por primera vez, Sasuke notó que sus ojos estaban húmedos.
—Cada vez que trataba de escapar… cada vez que intentaba alejarme… él te lastimaba. No directamente, no lo suficiente como para que alguien lo notara. Pero lo hacía.
Las manos de Sasuke se crisparon.
—No…
Pero los recuerdos…
Las veces que había sentido golpes en la espalda sin razón aparente. Los "accidentes" que parecían sucederle solo a él. Las sombras que lo observaban en la oscuridad.
Siempre había estado ahí.
Siempre lo había estado vigilando.
Y Sasuke nunca lo supo.
El dolor en su pecho se hizo insoportable.
Y por primera vez en su vida… por primera vez en años…
Se sintió un niño otra vez.
Un niño perdido.
Asustado.
Engañado.
Roto.
ESTÁS LEYENDO
mentiras a la luz
Fanfictionver unos archivos por accidente cambiará por completo su vida, nada volverá hacer como antes
