Lan WangJi no sabe si ha actuado bien, solo espera que todo tenga un desenlace justo. La idea de que aquello que atesora tanto se convierta en nada más que un respiro del tiempo, le aterra, así como le llena de orgullo saber que está preparado para enfrentar la vida hasta las últimas consecuencias. Wei WuXian es un pilar y un ancla, seguros pero pesados.
―Te juzgué mal ―dijo Lan QiRen mientras lo ayudaba a bañarse esa mañana. La enfermedad lo dejó medio paralizado―. Creo que actué de forma irresponsable. Antes y ahora.
―No importa ―contestó, porque entiende también ahora que su padre tenía opciones, que pudo haber escapado, renunciado a su secta, amado sin ataduras, pero eligió matarse a sí mismo y a su esposa en vida. La castigó dos veces―. Solo no hagas lo mismo con Wei Ying.
Lan QiRen lo había mirado con ternura, ese afecto que guardó desde que se subió por primera vez a su espada y que lentamente había olvidado que el hombre podía albergar por otros. Su padre nunca fue el hombre encerrado con sus fantasmas, sino el obediente discípulo de su secta que ató la cinta en su frente, le enseñó las primeras letras y cuidó cada una de sus enfermedades.
―Pienso ahora que Wei WuXian es mucho más que el caprichoso hijo de su madre ―comentó, con una voz lenta y seca―. El niño, Xue Yang, estaba en harapos cuando lo encontré, pero tan lleno de vida. ―Sus ojos, aun acuosos por el medicamento, se habían virado hacia una ventana―. Espero que esté bien, y que puedan cuidarlo tanto como Jiang FenMiang cuidó de tu esposo. Es un buen niño.
Había querido llorar, quejarse, abrazar a ese hombre imperfecto. El momento se fue con una tos sorpresiva y la queja de su maestro por las dolencias en su cuerpo, dijo que la última vez que había estado tan adolorido por algo fue a los catorce años, cuando corrieron tras un grupo de fantasmas llorones por un camino olvidado y se perdieron, él y su hermano debieron caminar por tres días para volver a un lugar desde el cual guiarse. Su propio padre, enfermó en aquel entonces, los había reprendido.
Sentado aquí con Wei Ying, enredados en una abrazo imposible, puede evadirse un poco de las responsabilidades que cree ―sabe― que tiene. Su hermano está organizando la partida de su Lan QiRen con su tía, una decisión que han tomado a causa de su recuperación y la necesidad de poner distancia entre él y la secta Jin. No es necesario que ellos sepan que se han enterado, mucho menos que puedan atacar a YunMeng en búsqueda de acabar con su vida.
―¿Cuál es el plan para sacar a Xue Yang? ―pregunta, mientras acaricia con su nariz el cuello de su esposo. Están sentados en una estera, con Wei WuXian entre sus piernas, escribiendo sin parar en su cuaderno, él solo le acompaña.
―Iremos tras ella. Cuando esté en la Torre y nos deje entrar, tomaremos al chico. Además, Jiang Cheng cree que debemos llevarnos a Qin Su. No confía en que su posición sea buena, teniendo en cuenta que ha revelado parte del plan de la secta Jin.
―¿Y a dónde la llevarán? ―Sería un tremendo escándalo si una, o varias, sectas sustraen de su territorio a la hija de un líder de secta, aunque este tenga menos poder.
―Con el tío de Jiang Cheng. Es su prometido. Así que fingiremos todos que fue un escape para un matrimonio rápido.
Aprieta su agarre sobre la cintura de Wei Ying, suspirando cerca de su oído. Tenerlo cerca siempre es mucho mejor que cualquier otra cosa y, aunque se siente agotado, no podría perderse el raro momento que es el tenerlo a solas un rato. Desde hace días que sus deberes incrementados, así como los miedo frente al futuro, los tienen lejos el uno del otro. Besa con suavidad la piel expuesta, nada más que pequeños toques en el cuello, el hombro y la mejilla izquierda, una piel nívea que se enrojece con la atención que le da. Besa con ternura, intentando transmitir todo lo que sus palabras no pueden, intentando que el otro entienda que en esta vida, y en todas las que hagan falta, estará dispuesto a defender lo que tienen sin miedo a nada.
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Mentira
Storie d'amoreLan XiChen y Jiang WanYin deben tomar las decisiones importantes en la guerra. Son ellos quienes dirigen la pelea contra los Wen, así como los principales afectados por las acciones de estos. En el trascurso de la misma, la relación entre ambos se e...
