El juicio

13 2 0
                                        

Regresas siempre que estoy soltando
y quemando recuerdos.
Te pareces al dolor, lo eres.

Vienes acompañado de promesas rotas,
de un dios bondadoso,
y exiges perdón.
Disculpa, ¿por qué debería?

Culpas que la ciudad esté en llamas,
cuando fuiste tú quien dio la orden
de encender la hoguera.
Me quemaste,
y Salem se alzó conmigo.

El dorado siempre fue mi color,
pero ahora lo odio.
Luzco como la villana,
pero llevo un vestido blanco de tul,
que fue antes puro.

Miré a tus ojos oscuros...
¿Qué hay del amor?
Si tus soldados y los míos se enfrentan,
¿qué pasaría?
No estoy segura...
¿Quién ganaría la batalla?
¿Amor u odio?

Lucir como desequilibrada es normal en mí,
porque tu trabajo siempre ha sido
provocarme hasta hacerme dudar de mi cordura.

Puedes mentirme,
pero, cielo,
sabes que lo soñaré.
Me despertaré abrazada a ti,
mientras tus verdades aterran mis noches.

El amor nunca ha estado de mi lado es verdad,
ni la justicia de la tuya.

Por si me lees Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora