La anatomía de ese cuerpo corta fresas,
no en triángulos, como solías hacerlo tú.
En esta escena, las copas se han ido;
hay un cuenco donde los cuadrados se acomodan.
Hay nata, pero no hay miel,
ni capas finas donde el cristal las deja ver.
Las pruebo y, al hacerlo, saben a tu cara orgullosa,
al beso después de preparármelas.
Intento disfrutarlas,
pero la nostalgia es una maldita: siempre gana.
Finjo no saber que ahora regalas mis girasoles a otro amor,
que juegas a cumplir promesas.
Y aunque finjo no saber
que te bastó un día para agregarla a tu vida,
aparto la vista, trago lento...
¿Qué importa si mis girasoles marchitan en otro jarrón?
Porque sé que, una tarde, cuando prepares fresas,
quizá la nostalgia te visite,
y te sepan a mí.
Y aunque se las des a ella,
llorarás en secreto,
culpando tu descuido, tu torpeza.
Dejaré que llenes otros cuencos,
otras copas,
haciéndome a la idea
de que, probablemente,
ese amor también caduque.
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Por si me lees
PoezjaEscribir es una forma de sobrevivir al amor, al desamor, a los recuerdos, a ti. A todo lo que queda cuando alguien se va. Por si me lees, no es solo un poemario; es la constante de todo aquello que fuimos o que pudimos ser. Es un mimo a los corazone...
