Viaje Escolar II.

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- Buenos chicas, es momento que se alejen de nosotros un poco. – Les advirtió Mantis mientras abría el pequeño frasco y se ponía un poco en la mano.

- Nos volveremos irresistible en solo unos minutos. – Siguió Mono quitándole el frasco y poniéndosela directamente en el cuello.

- No se preocupen, no nos perderemos esto por nada de la vida. – Respondió Vibora junto a Tigresa que se alejaron un poco al sentir el asqueroso aroma almizclado que tenían ahora sus amigos.

- Bueno amigos ¿Listo para cazar, amigo? – Le preguntó Mantis a Mono.

- Nací listo.

Ambos fueron caminando directamente a un pequeño grupo de chicas que estaban reunidas cerca de un local de hamburguesa.

En menos de 10 segundos Mantis recibió una cachetada y Mono logro esquivar un vaso.

- Iré con Po por algo de comer. – Anuncio Grulla dejando salir un suspiro. - ¿Una hamburguesa con queso está bien?

- Con gaseosa de dieta y nada de pepinillos. – Acoto su novia.

El chico asintió y se fue con su amigo.

- ¿Y...? - Comenzó Vibora mirando a su amiga con expresión de aburrimiento.

- ¿Y qué?

- Tigresa, tu me debes una gran historia de lo que paso desde tu tierno y nada responsable beso con la última incorporación a nuestro grupo de amigos. – Aclaro de forma exigente. – Y tomando en cuenta de lo alegre que ha estado Po en los últimos días ya tengo una gran idea de la respuesta.

- Si ya sabes ¿Para qué preguntas?

- Detalles, mujer. Merezco detalles.

- Simplemente estamos probando.

- ¿Probando que exactamente? ¿Acaso los besos de Po no te gustan?

Tigresa pego un brinco, alarmada.

- No. Si son... Satisfactorios. – Dudo un poco en la elección de palabras. – Solo queremos llevar las cosas en el perfil más bajo posible.

- Shifu. – Aquello no era una pregunta.

- Si.

- Algún día debe aceptar que no eres solo una maestra de kung fu y la mejor alumna de la escuela. Que también tienes derecho a ser un poco egoísta y buscar algo o alguien que te haga simplemente feliz.

- ¿Se lo quieres decir tu?

- ¿Parezco suicida? Es tu padre, yo ya tengo el mío.

- Al menos tus hermanas si fueron lo que querían de ellas.

- Así es, son felices.

- Soy feliz con el kung fu, lo amo... es solo que Po... - Pensó un poco. – Es una calidez que ninguna arte marcial me podría dar.

- ¿Calidez?

- Si... es como hoguera que me da luz y calor. Siempre había sentido frio y jamás lo había notado hasta que encontré este fuego que me hizo dar cuenta de todo lo que me había perdido, y ahora... simplemente me es imposible alejarme de él. Pero aun no se si esta bien o me estoy acercando demasiado y me terminare quemando... - Busco a Po con la mirada como hacia reír a Grulla. Moria de ganas de saber que decía y reír con ellos. – Tal vez no sea tan malo quemarse.

Vibora estaba con los ojos como plato, jamás pensó escuchar aquellas palabras salir de la boca de su amiga y mucho menos que fuera de su autoría.

- Creo que no les está yendo muy bien. – La sacó de su estupor Grulla llegando comida junto a Po ambos con una bandeja de comida. – Ya llevan cinco rechazos y lo más cerca de comida que han recibido son la que les han lanzado.

High School PeaceHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora