Le Bal 2

27 2 0
                                        


Estaba sentada frente al tocador, con las manos sobre el regazo, mientras el crepúsculo teñía la habitación con tonos dorados y cálidos. La puerta se abrió con un suave crujido.

—¿Puedo pasar, querida? —preguntó Narcissa Malfoy con una sonrisa serena, acompañada por Pansy y Astoria, ambas cargando pequeñas cajas flotantes encantadas.

—Claro —dije con una mezcla de nerviosismo y emoción.

Narcissa se acercó y dejó una de las cajas sobre la cama. La abrió con cuidado, revelando un vestido verde esmeralda con delicadas incrustaciones doradas que brillaban bajo la luz del sol. Su corte era elegante y sofisticado, con una caída perfecta que parecía flotar por sí sola.

—Lo mandé a hacer para ti —dijo Narcissa con suavidad—. Draco me habló de ti... de cómo lo haces sentir. Quería que tuvieras algo especial.

—Es... precioso —susurré, conmovida.

—Lo diseñamos juntas —intervino Astoria con una sonrisa dulce—. Bueno, Narcissa nos dio ideas, y yo me ocupé de los detalles.

—Y yo lo aprobé todo con actitud —bromeó Pansy.

Me ayudaron a vestirme, y cuando me vi en el espejo, me costó reconocerme. Me veía... poderosa, segura. Por primera vez, me sentía como si perteneciera.

Narcissa sacó una pequeña caja de terciopelo negro. Dentro, reposaba una antigua corona de plata con esmeraldas que parecían contener siglos de historia.

—Esta corona ha pasado de generación en generación por las mujeres Black —dijo, alzándola con reverencia—. Iba a dársela a una hija, pero... solo tuve a Draco. Y ahora estás tú.

Me quedé quieta, sin palabras. Sentí un nudo en la garganta que no tenía que ver con la emoción del momento... sino con algo más profundo, más antiguo.

Cuando Narcissa se colocó detrás de mí y empezó a peinarme con una delicadeza tan materna, mi pecho se apretó. Cerré los ojos un instante y, sin querer, mi mente viajó a una imagen borrosa y lejana: una mujer pelirroja con ojos llenos de amor. Mi madre.

Lily.

Nunca la conocí realmente. Solo fotos, historias contadas por Lupin, por Harry... pero en ese instante, con las manos de Narcissa arreglando mi cabello y colocándome esa corona, deseé con todo mi ser haber tenido una oportunidad de vivir momentos así con ella. De que me hubiera enseñado a peinarme, a maquillarme. De que hubiera estado ahí para preguntarme si me sentía nerviosa antes de un baile.

Tragué saliva con fuerza.

—¿Estás bien, querida? —preguntó Narcissa, notando mi mirada vidriosa en el espejo.

—Sí... solo... me siento muy agradecida —mentí suavemente, aunque dentro de mí la nostalgia pesaba más de lo que quería admitir.

—Estás hermosa. Esta noche, el mundo sabrá quién eres. Y yo estoy orgullosa de presentarte como parte de mi familia.

—Gracias... Narcissa.

Ella me sonrió desde el espejo y me colocó la corona con cuidado. Pansy y Astoria estaban radiantes.

—Prepárate —dijo Astoria—. Van a caerse todos cuando te vean.

—Incluyendo a Draco —añadió Pansy, divertida.

Me obligué a sonreír, aunque mi corazón aún latía con esa mezcla de emoción y melancolía. Esta noche sería una de las más importantes de mi vida... pero mientras me alistaba para deslumbrar, no pude evitar desear que, en alguna parte del cielo, Lily Potter pudiera verme. Y supiera que su hija estaba bien... que estaba amada.

Always  | Draco Malfoy |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora