Me puse el vestido verde botella que Astoria había sacado de su baúl como si fuera un tesoro oculto. Era entallado en la cintura, con mangas caídas y un brillo sutil que lo hacía parecer encantado para ajustarse perfectamente a quien lo llevara. Mi cabello, aún con rastros de las ondas de ayer, caía sobre mis hombros como una cortina de fuego.
—Si alguien te ve con esto y no se le cae la mandíbula, está muerto por dentro —dijo Pansy mientras me pintaba los labios con un tono más oscuro—. Pareces una sirena que escapó del Lago Negro.
—Creo que hasta yo me enamoraría de ti —añadió Astoria entre risas.
Me giré hacia el espejo. Me sentía hermosa. Pero lo que más me emocionaba era bajar y ver su cara.
La sala común de Slytherin estaba transformada. Las luces verdes colgaban del techo encantado como hilos líquidos, había música flotando en el aire, comida abundante en las mesas largas y un hechizo que hacía que burbujas doradas fluyeran como espuma entre las columnas de piedra. Y aunque habían perdido el partido, todos bailaban, reían y bebían como si Slytherin hubiera ganado.
Yo bajaba las escaleras con mis amigas a cada lado, y bastó con un paso dentro del salón para que todo se detuviera en mi cabeza.
Porque él ya me estaba mirando.
Draco.
Estaba apoyado contra una columna de mármol, vestido con una túnica negra de terciopelo, sin capa, el cuello desabotonado, los brazos cruzados. Pero sus ojos... esos ojos grises me devoraban. Con orgullo. Con hambre. Con algo tan salvaje que me erizó la piel.
Sin decir nada, caminó hacia mí entre la gente. Algunos se apartaron. Otros lo observaron con curiosidad. Pero él solo tenía ojos para mí.
Me tomó de la cintura con una mano y me atrajo hacia él, lento, seguro. Como si esto no fuera una fiesta, sino una escena cuidadosamente escrita solo para nosotros.
—¿Sabes lo que estás haciendo? —me susurró, su nariz rozando la mía—. Caminando así, vestida así, con ese maldito cabello brillando como fuego...
—¿Estoy provocándote? —pregunté con una sonrisa ladeada.
—Estás desquiciándome.
Me besó sin decir nada más. Ahí, frente a todos.
Un beso largo, cálido, descarado. Me sostuvo como si no le importara en lo más mínimo que el mundo entero estuviera mirando. Y lo supe, por la forma en la que sus dedos se apretaban contra mi espalda y su otra mano subía para entrelazarse con la mía: estaba marcando territorio.
Cuando nos separamos, sus labios quedaron a escasos milímetros de los míos. Me miró de arriba abajo con descaro y orgullo.
—Si alguien no sabía que eres mía, Lianne, ahora lo saben. Todos. Y me encanta.
—¿Posesivo esta noche, Malfoy?
—Siempre contigo.
Y sin soltarme, se giró hacia el resto de la sala y nos llevó directamente al centro, entre los demás, como si quisiera que cada uno de ellos lo viera. Y me bailó. Bailó conmigo como si no existiera nada más. Cada giro, cada roce, cada risa mía fue recibida con un beso en la mejilla, en el cuello, en la frente.
Blaise levantó su copa al vernos y gritó, entre aplausos:
—¡A la reina pelirroja de Slytherin! ¡Y al idiota que se enamoró de ella!
La sala rugió de risa y Draco solo alzó su copa, abrazándome desde atrás, mientras me murmuraba al oído:
—No me importa que no ganamos el partido. Ya gané yo... cuando te elegiste a mí.
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Always | Draco Malfoy |
Fanfic¿Que pasaría si Harry Potter no fuera hijo único? ¿Si los Potter fueran descendientes de Merlin? ¿Que pasaría si no fuese Harry Potter el que derrotara a Voldemort? Victoria Lianne Lupin o debo decir Potter en secreto. "La princesa de Slytherin"...
