El aire de la Madriguera olía a pan recién horneado, a canela, a hogar.
Las luces parpadeaban cálidas desde los ventanales y los adornos colgaban torcidos y desordenados, como todo lo que los Weasley hacían con cariño. Harry estaba hablando con Ron y Arthur sobre los fuegos mágicos que Fred y George habían puesto en el jardín. Hermione, con la nariz roja por el frío, reía mientras Molly la abrazaba.
Y entonces los vi.
Frente a la verja, bajando por el caminito de piedras cubierto de nieve.
Remus. Tonks.
Mi corazón saltó tan alto que olvidé todo lo demás. Corrí.
Ni siquiera lo pensé. Solo solté mi baúl en el suelo, esquivé a un par de gnomos que salían corriendo del seto, y crucé los metros que me separaban de ellos como si me persiguiera el mismísimo Voldemort.
—¡Papá! —grité sin poder evitarlo, y me lancé contra su pecho.
Lupin me atrapó en el aire con esos brazos que siempre habían sido mi refugio, y me abrazó como si no me hubiera visto en años. Sentí sus dedos enredarse en mi cabello mientras me besaba la coronilla.
—Hola, pequeña loba —susurró con esa voz rasposa y siempre tan suave—. Ya era hora de que volvieras a casa.
No pude evitar llorar un poco. No era debilidad. Era alivio.
Tonks se unió a nosotros en segundos. Olía a menta y a pólvora, y sus cabellos estaban teñidos de un rosa pálido con puntas verdes navideñas.
—¡Nos dejaste solos con esta reliquia peluda! —bromeó, golpeando a Remus con el codo mientras me abrazaba por detrás—. ¿Sabes cuánto hablaba de ti? Todo era "Lianne esto", "Lianne aquello", "Lianne aprendió un hechizo sin varita", "Lianne hizo explotar un aula sin querer"...
—¡No exploté el aula! —me reí entre lágrimas—. Solo... la modifiqué un poco. El techo sigue en su sitio, más o menos.
Tonks se rio, pero sus ojos brillaban. Me sostuvo la cara entre las manos y me dio un beso en la frente.
—Estamos muy orgullosos de ti, ¿lo sabes?
—Muchísimo —agregó Lupin, con la voz algo temblorosa.
Asentí, con el pecho apretado. A veces, incluso con todo el caos, la guerra, y las verdades ocultas, bastaba un abrazo así para recordarme que tenía un hogar.
No de sangre. Pero sí de alma.
Cuando me giré, vi que Harry nos observaba desde la puerta, sonriendo. Molly sacudía la cabeza con ternura y Fred y George nos aplaudían con exageración.
—¡Eso es amor paternal, no como papá que se duerme en Navidad! —gritó George.
—¡Eh! ¡Estaba descansando los ojos! —respondió Arthur desde la sala.
Nos reímos todos.
Y por primera vez en semanas, me sentí verdaderamente en paz.
Estábamos los tres en la sala de la Madriguera, rodeados de luces tenues y calor de chimenea, pero el ambiente se sentía más gélido que nunca.
Me senté en el sofá frente a ellos, con las manos entrelazadas y la garganta tensa. Ya no podía seguir guardándomelo.
—Necesito contarles algo —dije finalmente, mirando a mi papá.
Remus frunció el ceño de inmediato, como si pudiera leer en mis ojos que lo que venía no era fácil de digerir. Tonks dejó la taza que tenía entre las manos y se inclinó hacia adelante, atenta.
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Always | Draco Malfoy |
Fanfic¿Que pasaría si Harry Potter no fuera hijo único? ¿Si los Potter fueran descendientes de Merlin? ¿Que pasaría si no fuese Harry Potter el que derrotara a Voldemort? Victoria Lianne Lupin o debo decir Potter en secreto. "La princesa de Slytherin"...
