More secrets

30 2 0
                                        


La clase de Defensa Contra las Artes Oscuras tenía un nuevo aire desde que Snape era el profesor. Más oscuro. Más serio. Más... *cortante*.

Y aunque todos en la sala estaban tensos, yo me sentía más nerviosa por razones distintas.

Draco no me había hablado desde la clase de Pociones. Apenas una mirada, una respuesta monosílaba cuando le pregunté si había dormido bien. Estaba cada vez más ausente. Y aunque no lo decía, algo en su mirada gritaba *culpa*.

—Hoy —empezó Snape, paseándose frente al pizarrón con sus acostumbrados pasos largos y su capa ondeante como una sombra—, abordaremos la defensa no verbal.

Algunos alumnos se revolvieron en sus asientos. Otros, como Hermione, ya tenían la pluma lista.

Yo lo observé, afilada.

Snape se detuvo frente a mí, su túnica casi rozando mi pupitre.
—Potter —dijo, pero no con desprecio. Con una neutralidad seca—. ¿Podrías mostrar a tus compañeros cómo conjuraste un *Protego Totalum* sin varita la última vez?

Un murmullo recorrió la clase. Sentí varias miradas clavarse en mí. Algunas incrédulas, otras molestas.

—Por supuesto, profesor —respondí sin titubeos.

Me levanté despacio, manteniendo la respiración controlada. Cerré los ojos. Sentí cómo la magia se enroscaba en mis manos, ascendía por mis brazos como un río que ya conocía su cauce.

—*Protego Totalum* —susurré.

La magia brotó de mis palmas, sólida y plateada, expandiéndose como una esfera translúcida que cubrió el extremo del aula. Algunos alumnos soltaron exclamaciones ahogadas.

—Muy bien —dijo Snape, su tono aún imperturbable pero con una leve inclinación de cabeza—. Una ejecución precisa. Estudiantes, no se espera que logren lo mismo hoy, pero trabajaremos con hechizos más simples.

Regresé a mi asiento bajo susurros. Draco me miró de reojo. Por fin. Pero fue una mirada cargada de... admiración y algo más. Dolor.

Quise alcanzarlo. Preguntarle. ¿Qué está pasando contigo? ¿Qué cargas solo en tu espalda?
Pero no lo hice.

No delante de todos. No aún.

---

Esa noche, tras la cena, me dirigí hacia uno de los pasillos del ala este, donde a veces me refugiaba para estar sola. El castillo dormía en una calma tensa. La luna se colaba entre los ventanales, bañando las piedras con una luz pálida.

Y ahí estaba él. De espaldas, apoyado contra la pared. Las manos en los bolsillos. La cabeza baja.

—Sabía que vendrías —dijo, sin mirarme.

—¿Ah, sí? —respondí, acercándome—. ¿También sabes por qué estoy aquí?

Draco tardó unos segundos en responder. Su voz era baja, casi un suspiro.
—Porque estás preocupada. Porque sabes que no estoy bien.

—¿Y lo estás?

Silencio.

Me acerqué más. Su espalda se tensó cuando estuve a centímetros.

—No puedo contártelo —murmuró—. No ahora. No aún.

—Draco...

—Si lo supieras, me odiarías.

Le tomé la mano. Estaba helada.

—No. Me dolería. Pero nunca podría odiarte.

Sus ojos grises se alzaron hacia mí. Cansados. Asustados.
—Todo esto es más grande de lo que imaginé, Lianne. Me siento atrapado. Como si cada decisión que tomara no me perteneciera.

Always  | Draco Malfoy |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora