El aire era distinto allí. Más denso, más puro, más... ancestral.
Nos encontrábamos en un valle oculto, en el corazón de un país que no figuraba en los mapas muggles, ni siquiera en los mágicos. Solo aquellos que sabían buscar en los textos prohibidos de Magia Antigua podían encontrarlo. Y yo lo había hecho.
Las piedras flotaban ligeramente sobre el suelo, vibrando con energía. Las runas talladas en las paredes brillaban en una lengua olvidada que solo podía entender gracias al libro que había robado del Archivo de los Altos Encantamientos. Cada palabra que pronunciaba se sentía como fuego líquido fluyendo por mis venas.
Estaba de pie en el centro del círculo, sin varita. Con los brazos extendidos y el corazón latiendo como si intentara romper mi pecho desde adentro.
La magia me respondía. Me reconocía.
Cerré los ojos. Podía sentirla bajo mis pies, recorrer mi espalda, fundirse en mis huesos. Era antigua, salvaje. No pedía permiso. Me probaba.
Y yo no cedí.
A mi alrededor, el viento giraba como un torbellino. La tierra se alzaba con cada palabra que decía. Era como si me convirtiera en parte del universo, como si el mundo por fin supiera quién era.
Y cuando todo acabó, caí de rodillas.
Respirando con dificultad.
—Lianne —la voz de Draco me alcanzó de inmediato—. ¿Estás bien?
Lo vi correr hacia mí, sus manos cálidas atrapando las mías. Su rostro lleno de preocupación, como siempre que me lanzaba al abismo de lo imposible.
—Estoy... bien —susurré con una sonrisa agotada—. Lo logré.
Él no parecía tan tranquilo.
—La magia de este lugar... era distinta. Más fuerte que en cualquier otro sitio al que hemos ido. Tu cuerpo no está listo para absorber tanto, tan rápido. Lianne, podrías—
—Ya lo hice —lo interrumpí con dulzura, acariciando su mejilla—. Y la necesito. Si quiero encontrar y destruir los Horrocruxes, si quiero detener a Voldemort... tengo que seguir haciéndolo.
Draco no dijo nada. Solo me miraba. Como si ya supiera lo que venía.
Y yo también lo sabía.
—Tienes que volver a casa —le dije, bajando la voz.
—No.
—Draco...
—No.
—Van a sospechar. Ya lo hacen. Si desapareces por más tiempo, tu padre irá directamente a Voldemort. Y si él siquiera intuye que me estás ayudando...
—Me da igual.
—No —repliqué con firmeza—. A mí no me da igual. No puedo perderte.
Él apretó la mandíbula, frustrado, sus dedos aún entrelazados con los míos.
—¿Y tú? ¿Cuánto más vas a arriesgar, Lianne?
—Todo —respondí sin dudar—. No tengo otra opción. Esta guerra no me va a esperar. Y yo no puedo huir más.
Draco agachó la cabeza.
—No quiero irme.
—Y yo no quiero que lo hagas —susurré, acariciando su cabello—. Pero si me amas, si de verdad me amas, vas a hacerlo. Porque confiarás en que volveremos a vernos.
Se quedó en silencio. Por un largo momento. Hasta que al fin me abrazó, con esa intensidad suya que dolía y sanaba al mismo tiempo.
—Cuando termines con esto, cuando todo acabe... —murmuró contra mi oído— ¿me buscarás?
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Always | Draco Malfoy |
Fanfiction¿Que pasaría si Harry Potter no fuera hijo único? ¿Si los Potter fueran descendientes de Merlin? ¿Que pasaría si no fuese Harry Potter el que derrotara a Voldemort? Victoria Lianne Lupin o debo decir Potter en secreto. "La princesa de Slytherin"...
