El silencio que dejó Harry tras de sí fue más ensordecedor que cualquier batalla.
Lo vi perderse en la penumbra del pasillo, caminando con paso firme hacia la oscuridad, hacia su final... y entonces ya no pude más.
Caí de rodillas.
—¡No...! —me cubrí el rostro con las manos, las lágrimas cayendo como una lluvia imparable. Mi pecho ardía como si alguien me hubiese arrancado el corazón con magia negra.
Sentí unos brazos a mi alrededor, fuertes y desesperados. Era Ron.
Y luego, los de Hermione, que cayó a mi lado, llorando conmigo.
Éramos tres en el suelo de piedra, sosteniéndonos porque era eso o quebrarnos por completo.
—No puedo creer que... —Hermione apenas podía hablar—. ¡Que él vaya solo! ¡Que tenga que hacer eso... solo!
Ron apretó los dientes, su rostro bañado en lágrimas que jamás habría dejado ver en otro momento.
—Siempre ha querido protegernos. Siempre. Hasta en su final. —Su voz se quebró, tan rota como la mía.
Me dejé caer sobre el pecho de Ron, mientras Hermione me tomaba de la mano. Y por un instante, el tiempo se detuvo.
Éramos más que compañeros. Más que amigos. Éramos una familia que estaba viendo cómo uno de los suyos caminaba directo al sacrificio.
—No puede terminar así —susurré, mirando al cielo, como si una respuesta pudiera caer desde las torres del castillo.
—No va a terminar así —Hermione dijo de pronto, con ese fuego que solo ella tenía cuando decidía luchar, aún en medio de la ruina—. No vamos a dejar que todo lo que ha hecho sea en vano.
Ron asintió, y luego me miró. Su mano grande y cálida apretó la mía.
—¿Estás con nosotros, Lianne?
Yo los miré. A mis dos mejores amigos. Mis hermanos de guerra.
—Hasta el final —respondí.
Nos levantamos, los tres. Heridos. Cansados. Llorosos.
Pero de pie.
Porque Harry nos necesitaba. Y el mundo también.
El gran comedor estaba lleno de susurros apagados, de heridas físicas y emocionales. La guerra seguía, pero por un momento, todo se sentía suspendido.
Caminé entre las filas de camas improvisadas, de cuerpos cubiertos por sábanas, de rostros que jamás volverían a sonreír. Vi a los gemelos Weasley abrazados, a Percy sosteniendo la mano de Fred. Me dolía. Todo. El cuerpo, el alma... el corazón.
Y Harry...
Mi hermano... iba a morir.
Tenía que mantenerme fuerte. Tenía que...
—Lianne.
Su voz.
Me giré como si el mundo hubiera dejado de girar solo por él. Draco estaba ahí, con el uniforme roto, un corte en la mejilla, ojeras profundas... pero sus ojos seguían igual. Grises, hermosos. Solo míos.
Corrí hacia él. No me importaron los demás. No me importó que toda la escuela nos viera.
Me lancé a sus brazos, y él me atrapó como si yo fuera lo único que aún podía salvar.
—No estás herida, ¿verdad? —me susurró, con la voz temblorosa mientras me apretaba contra su pecho—. Merlin, pensé... pensé que te había perdido.
—Casi... —le respondí con la voz ahogada. Me separé un poco, lo suficiente para mirarlo a los ojos—. Draco, Harry... él...
—Shh —me tomó el rostro entre las manos—. No me digas. No quiero escucharlo todavía. No cuando te tengo aquí.
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Always | Draco Malfoy |
Fanfiction¿Que pasaría si Harry Potter no fuera hijo único? ¿Si los Potter fueran descendientes de Merlin? ¿Que pasaría si no fuese Harry Potter el que derrotara a Voldemort? Victoria Lianne Lupin o debo decir Potter en secreto. "La princesa de Slytherin"...
