New Mission

12 1 0
                                        

—Draco... —susurré aún entre sus brazos, sin separarme del todo—. ¿Y Harry? ¿Está bien?

Él exhaló lentamente, como si hubiese estado esperando esa pregunta.

—Sí. Está bien. —Me acarició la mejilla con el pulgar—. Cuando volví al castillo, él estaba con los demás. Los mortífagos se fueron después de que Snape... —hizo una pausa— después de que todo terminó.

Sentí un nudo formarse en mi garganta.

—Entonces... ya no queda nadie ahí.

Draco negó con la cabeza, sus ojos oscuros sosteniendo los míos con gravedad.

—El castillo... ya no es seguro para ti, Lianne. Bellatrix te vio. Sabe lo que eres. Lo que puedes hacer. Si se lo cuenta a Voldemort —tragó saliva—, entonces te buscarán. Y no solo para matarte. Querrán usar ese poder... o destruirlo.

Mi estómago se retorció. Lo sabía. Lo había sentido cuando la miré a los ojos entre los matorrales. Ella sabía.

—Le dije a McGonagall dónde está la cabaña —añadió Draco—. Por si pasa algo, por si necesitas ayuda... Ella es de las pocas personas que realmente se preocupan por ti, Lianne. Ella y Dumbledore... —su voz se quebró apenas, pero se recompuso rápido—. Lo que queda ahora somos nosotros. Y yo haré lo que sea para mantenerte a salvo.

Me senté en el borde de la cama, procesando todo. Draco se arrodilló frente a mí y tomó mis manos.

—No bajes la guardia. Ni por un segundo. Usa todo lo que aprendiste con McGonagall, todo lo que te enseñó Dumbledore... Si yo no estoy, si algo sale mal... prométeme que vas a luchar.

—Draco...

—Prométemelo, Lianne.

Lo miré a los ojos. Vi al chico arrogante que solía burlarse de todos, al heredero orgulloso, al joven asustado al que Voldemort había puesto una carga demasiado pesada... y al hombre que ahora estaba dispuesto a cargarla conmigo.

—Te lo prometo —dije al fin.

Y él sonrió.

No de esas sonrisas frías, ni de las que escondía inseguridad. Sonrió con una dulzura rota, una vulnerabilidad que solo me mostraba a mí.

—Gracias a Merlín que soy el idiota que se enamoró de una Potter —murmuró, apoyando su frente en la mía—. Porque no hay nadie más en este mundo por quien me arriesgaría así.

Apreté su mano, con una sonrisa triste.

—Y gracias a Merlín que yo me enamoré del chico que eligió ser diferente, aunque todo en su mundo le dijera lo contrario.

Nos quedamos así por unos segundos. Juntos, a pesar de todo.

Y en medio del caos, la muerte y el miedo, nos teníamos.

La cabaña amanecía en silencio.

La luz entraba a través de las rendijas de la madera, formando líneas doradas sobre el suelo de piedra y la colcha que cubría mi cuerpo. Me quedé inmóvil, por unos segundos, intentando recordar si todo lo que había pasado era solo una pesadilla.

Pero no lo era.

Me incorporé lentamente, el cuerpo entumecido por haber dormido con la ropa puesta, la mente aún envuelta en una niebla espesa de emociones desordenadas: tristeza, rabia, miedo... y una punzada de esperanza que me empujaba a seguir respirando.

Estaba sola. Draco se había ido.

Sobre la mesita, había una bandeja con pan, fruta y una jarra con agua. También, una pequeña nota doblada con mi nombre.

Always  | Draco Malfoy |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora