Griphook nos entregó unas pequeñas campanas metálicas justo antes de desaparecer tras un recodo.
—¿Para qué son? —pregunté, girándola entre mis dedos.
—Están entrenadas —dijo el duende sin mirar atrás—. El dragón ha sido condicionado para retroceder al sentir el sonido. Lo han entrenado con dolor.
Un nudo se me formó en el estómago. Observé al dragón encadenado, su cuerpo cubierto de marcas, su mirada apagada. Qué horror. Qué crueldad.
Caminamos alrededor de la criatura, haciendo sonar levemente las campanas. El dragón retrocedió con un gruñido ahogado, encogido por el miedo. Sentí una punzada de rabia.
Finalmente llegamos a la bóveda de los Lestrange. El aire dentro era espeso, cargado de magia oscura. Las paredes estaban tapizadas de oro falso, espadas, cálices y joyas. Cada objeto parecía mirarnos.
—¿Creen que está aquí? —preguntó Ron, jadeando—. ¿El Horrocrux?
—Sí —susurré, recorriendo la sala con la mirada. Y entonces la vi.
La copa de Hufflepuff.
Estaba escondida en una esquina sobre una repisa alta. No tenía dudas. Era esa.
Corrí hacia ella, justo cuando Hermione rozó una copa plateada a su lado. De inmediato, esta se duplicó. Luego otra. Y otra más.
—¡NO TOQUEN NADA! —grité, pero ya era tarde. Ron había tropezado y había tirado un plato que también empezó a multiplicarse.
—¡¿Qué demonios es esto?! —soltó Ron.
—¡Encantamiento geminio! ¡Y está maldito! ¡Todo se multiplica y quema! —gritó Hermione sacudiéndose una diadema ardiente de su túnica.
Yo trepé por una pila creciente de objetos resbalosos, y Harry me alcanzó. Con un esfuerzo enorme, logramos tomar la copa. Fue como agarrar carbón ardiente, pero la envolví en mi capa sin soltarla.
En eso, escuchamos la voz de Griphook:
—¡Dije que los traería a la bóveda! ¡Nunca prometí sacarlos!
—¡¿QUÉ?! —rugimos los cuatro al unísono, pero ya era tarde. El duende se escabullía por una rendija, dejándonos atrapados mientras los objetos seguían cayendo en cascada.
—¡Vamos! ¡SALIDA! —gritó Harry.
Nos abrimos paso entre las montañas incandescentes, tropezando, quemándonos, empujándonos unos a otros mientras la bóveda colapsaba sobre sí misma.
Al salir, lo primero que vimos fueron guardias duendes bajando por una escalinata, lanzando maldiciones y hechizos.
Nos escondimos tras una pared de piedra y Hermione jadeaba mientras se frotaba el hombro herido.
—¿Qué hacemos ahora? ¡Nos tienen acorralados! —susurró Ron.
Una idea me golpeó como un rayo. Me giré hacia Hermione con una sonrisa temeraria.
—Hermione... ¿alguna vez has montado un animal?
—¿Qué? ¿Qué clase de pregunta es esa? —replicó ella, confundida.
Le guiñé un ojo.
—Ya verás.
Extendí mi mano, conjuré un expulso que voló la baranda de piedra, y salté sobre el lomo del dragón.
—¡Lianne, ESTÁS LOCA! —gritó Ron desde abajo.
—¡SÍ, Y AHORA MÓNTENSE!
Harry fue el segundo en saltar, luego Ron (a regañadientes) y Hermione por último, chillando de terror mientras el dragón rugía bajo nosotros.
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Always | Draco Malfoy |
Fanfiction¿Que pasaría si Harry Potter no fuera hijo único? ¿Si los Potter fueran descendientes de Merlin? ¿Que pasaría si no fuese Harry Potter el que derrotara a Voldemort? Victoria Lianne Lupin o debo decir Potter en secreto. "La princesa de Slytherin"...
