O26

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O26: Fondo

O26: Fondo

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Jared POV.
Septiembre 13, 1973.
Mazmorras, Sala Común de Slytherin.

El frío de las Mazmorras era un abrazo gélido, y por primera vez, lo agradecí. El frío era honesto. No prometía nada y no te apuñalaba por la espalda.

Me senté en el rincón más oscuro de la Sala Común, cerca de la ventana que daba al fondo del lago. La luz verde y acuosa se reflejaba en el vidrio, pero apenas la notaba. Tenía los brazos cruzados y la mandíbula tensa.

—¿Jared? —La voz de Severus sonó suave, casi como un susurro, algo que rara vez hacía.

No respondí. No podía. Si abría la boca, solo saldrían palabras llenas de veneno y debilidad, y no podía permitirme ninguna de las dos.

Él se sentó a mi lado. El silencio se instaló, roto solo por el murmullo de las olas del lago contra el vidrio. Severus no me presionó. Sabía que yo hablaría cuando estuviera listo.

El problema era que no sabía qué decir.

Todo se sentía como una broma cruel, una elaborada puesta en escena que él había montado solo para la caída fuera más dura.

El chicle. Pensé en el pequeño paquete rectangular que le había dado a Potter. Mi solución muggle para su ansiedad. Mi gesto de cuidado. ¿Y cómo me había respondido?

Con un cuchillo afilado, directo a los ojos.

Me recliné contra la pared, sintiendo el escalofrío en la nuca. ¿Por qué había creído que las cosas eran diferentes?

El viaje en tren. Recordé la conversación sobre Roma y el campamento. El brillo sincero en sus ojos avellana detrás de las nuevas gafas. El cumplido. "Te sientan bien." Por un instante, me había sentido visto, de verdad. Por primera vez, Potter no me había molestado, me había escuchado.

Y yo, el gran genio de Runas Antiguas, me había tragado el anzuelo.

—Me equivoqué —murmuré, finalmente, la voz ronca.

Severus se movió ligeramente a mi lado, esperando.

—Con él. Con Potter. —Apreté los puños. La frustración no era por la ofensa; era por mi estupidez—. Yo… yo pensé que estaba cambiando.

Una risa amarga escapó de mi garganta. Había estado tan nervioso en el tren que le había dado un cumplido. Había estado tan preocupado por su castigo que le ofrecí un método científico para su ansiedad. Había estado tan concentrado en que él estaba actuando diferente, que no noté que yo estaba actuando diferente.

CIRCLES    |    James PotterDonde viven las historias. Descúbrelo ahora