Epílogo

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Bankotsu, desde un lugar mejor...

°°°

Es curioso.

Durante años pensé que el momento de morir sería aterrador.

Oscuro.

Doloroso.

Pero la verdad… es que lo último que recuerdo es paz.

Recuerdo el sonido de un monitor.
Recuerdo manos sujetándome.
Recuerdo a Kagome Higurashi, mi esposa, llorando.

Y a Inuyasha intentando mantenerse fuerte aunque nunca fue bueno para eso.
Siempre fue terrible ocultando lo que sentía, supongo que por eso confié en él, porque sabía que nunca mentiría sobre lo importante.

Durante mucho tiempo pensé que lo más difícil de morir sería dejar de existir.
Pero me equivoqué.
Lo más difícil… es dejar atrás a las personas que amas.

Aun así, cuando miro todo lo que vino después…
creo que tomé la decisión correcta. Al principio fue duro.

Kagome lloraba mucho, más de lo que imaginé, más de lo que me habría gustado verla llorar.

Y ese idiota de Inuyasha… pasaba horas sentado en silencio a su lado, sin decir nada, solo estando ahí.

Supongo que eso era exactamente lo que ella necesitaba.

Tiempo.
Paciencia.

Y alguien que no intentara reemplazar lo que se había perdido.

Pasaron meses, luego años y poco a poco... volvieron a reír.

La primera vez que escuché a Kagome reír otra vez pensé:

"Bien… ya era hora."

La vida siguió.
Como siempre hace.

A veces discutían.
A veces se reconciliaban.
A veces simplemente se sentaban juntos sin hablar.

Pero lo más importante… nunca me olvidaron.

Hay un árbol en el jardín, debajo de ese árbol hay una pequeña placa con mi nombre.
Kagome suele pasar por allí cuando riega las plantas, a veces se queda un momento y no dice nada, solo sonríe un poco y sigue con su día.

Eso me gusta.

Porque significa que ya no duele tanto, hace unos años apareció alguien nuevo.

Pequeña.
Ruidosa.
Con demasiada energía, con el cabello de Kagome y los ojos de Inuyasha.

La primera vez que escuché su risa pensé que iba a volver loco a Inuyasha y tenía razón, pero también creo que es lo mejor que pudo pasarles.

La niña corre por el jardín, se esconde detrás del árbol, a veces se sienta junto a la placa sin saber realmente qué significa.

Un día la curiosidad aparecio en ella y cuando supo leer preguntó:

—¿Quién es Bankotsu?

Kagome se agachó frente a ella, le acomodó el cabello detrás de la oreja y respondió:

—Alguien muy importante para mami y papi — la niña pensó unos segundos, luego sonrió.

—Entonces también es importante para mí.

Supongo que eso es suficiente, no necesito más.
Porque al final… la muerte no se trata de desaparecer.

Se trata de lo que dejas atrás y cuando miro a Kagome, cuando miro a Inuyasha, cuando escucho la risa de esa niña corriendo por el jardín... entiendo algo que antes no comprendía.

Mi vida fue corta.

Sí.

Pero estuvo llena.

Llena de amor, llena de amistad, llena de momentos que valieron la pena.

Si pudiera volver atrás… no cambiaría nada.
Ni siquiera el final.

Porque gracias a todo lo que pasó… ellos siguen viviendo, siguen amando, siguen siendo felices.
Y eso era lo único que realmente quería.

Así que si alguna vez el viento mueve las hojas de ese árbol… si alguna vez sienten que alguien los está mirando con una sonrisa… no se preocupen.

No es nada extraño.

Solo soy yo.

Asegurándome de que sigan cumpliendo su promesa.

Vivir por los tres.

Fin.

°°°

Es una sensación de tranquilidad la que siento al poder al fin finalizar esta hermosa historia, la verdad empezó siendo una cosa con la idea de que pase otro desenlace, pero como fue desarrondose durante todo este tiempo fue algo que no me esperaba y que me termino encantando.
Nuestro protagonista al final terminó siendo Bankotsu ¿O no? Y creo que fue lo mejor que pudo pasar.

Me despido de este increíble fanfic que tiene mucho la verdad, mucho que pensar y empezar a apreciar en nuestras vidas...

Gracias queridos lectores por haber estado, para los que siguen estando y ¿Por que no? Para los que vendrán.

No se olviden de comentar y votar ♡♡♡

NO ES LO QUE QUERÍA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora