°°°
En medio del bullicio y casi final de la velada nocturna, el padre de Kagome se le acercó en cuanto la observo alejada de su esposo. Kagome al visualizarlo suspiró y empezó a manifestar la paciencia.
— Me tuve que enterar por mi... por Inu No Taisho que trabajas en su empresa — no pregunto, era una afirmación.
— Sí papá, así es — asintió Kagome tomando un sorbo del contenido en su copa.
— ¿Con que fin? Porque ayudarme a mi, claramente no es — kagome lo miró con una sonrisa.
— Para adquirir experiencia, para sentir que dependo solamente de mi y... para fastidiarte un poco papito — Onigumo negó, agachó su cabeza y al final la levantó mirándola con una sonrisa.
— Eres tan... ay, eres mi hija — se carcajeo al final, acortó la distancia y terminó abrazándola.
— ¿No estas molesto?
— Claro que lo estoy... — susurró Onigumo, luego miró a la lejanía al hijo menor de su "enemigo" lo había observado toda la velada y noto la mirada con la que mieaba a su hija — Pero al final creo... que no habrá mucho por lo cual molestarse...
°°°
La fiesta había terminado mucho antes de que el silencio se instalara en la casa.
La risa, la música y las voces habían quedado atrás. Ahora solo quedaba el cansancio… y algo más pesado que ninguno de los tres se atrevía a nombrar.
Entre Kagome e Inuyasha se ayudaron mutuamente para entrar a Bankotsu.
—Con cuidado… —murmuró Kagome a Inuyasha.
Bankotsu sonrió débilmente.
—Oye… todavía puedo caminar — soltó bromista el moreno desde su silla de ruedas.
—Sí, claro —respondió Inuyasha con una media sonrisa—. Pero aun así te vas a dejar ayudar.
Entre ambos lo llevaron hasta la habitación y lo recostaron sobre la cama. El moreno dejó escapar un suspiro profundo cuando su espalda tocó el colchón.
—Gracias… —susurró.
Sus ojos estaban pesados.
—Descansa —dijo Kagome, acomodándole la manta dándole un suave beso en los labios.
En pocos minutos su respiración se volvió lenta y profunda. Kagome e Inuyasha salieron de la habitación en silencio. La casa estaba en penumbra.
Durante unos segundos ninguno habló.
—Está más cansado que antes… —dijo Kagome en voz baja. Ambos permanecían de pie, fuera de la habitación de Bankotsu.
Inuyasha evitó su mirada.
—Sí.
El silencio volvió a caer entre ellos.
Kagome levantó la vista hacia él. Sus ojos se encontraron.
Siempre era así.
No importaba cuánto intentaran evitarlo,
había algo entre ellos que nunca se había ido.
—Inuyasha… —susurró ella.
Él dio un paso más cerca.
Demasiado cerca.
—Kagome…
Sus manos se encontraron primero, entrelazaron sus dedos, sus cuerpos se encontraron al completo, se sentían.
En silencio se miraron, sin decir nada, ambos acercaron sus rostros, ocurriendo lo inevitable.
ESTÁS LEYENDO
NO ES LO QUE QUERÍA
FanfictionInuyasha Taisho, jefe de Corporaciones Taisho, tiene como amante a Kagome Higurashi, una mujer aplicada que trabaja en una filial dos pisos debajo de su oficina. Kagome siempre ha sido una mujer libre. Ama experimentar, tomar sus propias decisiones...
