EXTRA 3

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°°°

Eran las 3:17 de la madrugada.
La casa estaba completamente en silencio.
Hasta que el ruido de las tripas moviéndose en líquido se escucho entre las cuatro paredes.

—Inuyasha — un gruñido salió desde debajo de la almohada.

—Mmm…

—Inuyasha.

—¿Qué…?

Kagome estaba sentada en la cama con una expresión seria, muy seria.

—¿Qué pasa? — Inuyasha abrió un ojo, Kagome lo miró fijamente.

—Tengo hambre — Inuyasha parpadeó.

— ¿Hambre?

—Sí.

—Come algo — Kagome cruzó los brazos.

—Quiero panqueques.

Inuyasha miró el reloj, las 3:18 a.m.

—No.

—Sí.

—Kagome… — casi pataleo Inuyasha, ella entrecerró los ojos, sabía como convencerlo.

—El bebé quiere panqueques — eso lo despertó completamente.

—¿El bebé? — Kagome asintió con total seriedad.

—Sí — Inuyasha se sentó de golpe.

—¡¿Y si no se lo doy?! — Kagome lo miró confundida.

—¿Qué?

—¡¿Y si le pasa algo?! — Kagome parpadeó.

—Inuyasha… — tal vez no había tomado en cuenta el dramatismo de su esposo en cuenta — Amor...creo que ya no... — de repente ya no tenia hambre, quiso detenerlo pero él ya estaba levantándose y caminando hacia la puerta.

—¡Necesitamos panqueques!

°°°

Quince minutos después.

La cocina parecía un campo de batalla.

Harina.
Huevos.
Leche.
Todo sobre la mesa.

Inuyasha estaba entrando en modo pánico absoluto. Kagome se arrepentía de haberle dicho lo que tenia de antojo.

—¿Cuánta harina lleva esto? — Kagome estaba sentada en la mesa, medio dormida.

—No sé… — respondió cabeceando, solo estaba allí para hacerle compañía y apoyó moral a su esposo.

—¡¿Como que no sabes?!

—Solo improvisa Inuyasha... — bostezo Kagome, Inuyasha la miró horrorizado.

—¡No podemos improsivar con el bebé!
Kagome suspiró.

—Solo son panqueques.

—¡Es nuestro hijo!

Kagome murmuró.

—O hija…

Inuyasha se quedó congelado.
—…
—…
—…
—¿Hija? — Kagome se rió.

—Amor, relájate.... — pero Inuyasha ya estaba caminando de un lado a otro.

—No estoy listo.

—Sí lo estás.

—¡No lo estoy!

—Inuyasha…

—¿Y si hago todo mal? — Kagome lo miró con ternura.

—No lo harás— Inuyasha se pasó las manos por el cabello — Yo no lo haré....

—Necesito consejos. Llamare a tu padre — Kagome levantó una ceja.

—¿A las tres de la mañana?

—Sí — tomó su teléfono —Voy a llamarlo...

—No te atrevas — pero ya estaba marcando — No responde — dijo después de un minuto.

— Era de esperarse, son las tres de la mañana — volvió a bostezar Kagome — Vamos a la ca...

— Plan B. Llamare a alguien que si puede estar despierto...

— Ay no...

Cinco minutos después, la voz de Miroku resonó en el teléfono, medio dormido.

—¿Hola…?

—¡Miroku! — Miroku casi deja caer el teléfono.

—¿Qué pasó?

—¡Kagome tiene antojos de panqueques — Silencio.

—…

—...

—¿Y?

—¡No se hacer panqueques! — Miroku suspiró.

—Hermano… son las tres de la mañana.

—¡El bebé tiene hambre!

—Ese niño ya heredó tu dramatismo — murmuro Miroku.

°°°

Diez minutos después,  Inuyasha finalmente logró hacer algo que parecía un panqueque. Lo puso en un plato frente a Kagome.

—Aquí.

Kagome lo miró.
Luego dio un pequeño mordisco.
Inuyasha estaba tan nervioso que parecía que esperaba una sentencia.

—¿Y? — Kagome masticó lentamente.

—…

—…

—…

—Está bueno.

—¡Gracias al cielo! — Inuyasha suspiró tranquilo, Kagome rió.

—Estás exagerando — Inuyasha se sentó frente a ella.

—No estoy exagerando — la miró con seriedad.
—Voy a ser padre — Kagome tomó su mano.

—Sí. Seremos padres — Inuyasha sonrió nerviosamente.

—Bankotsu estaría riéndose de mí ahora mismo— Kagome soltó una risa suave.

—Muchísimo — Inuyasha imitó una voz burlona.

—“Mira a Inuyasha, derrotado por un panqueque” — Kagome casi se atraganta de risa.

—Definitivamente diría eso — Inuyasha sonrió.
Luego apoyó una mano en el vientre de Kagome.

—Pero igual lo voy a intentar — Kagome lo miró con ternura.

—Eso es lo único que importa — Inuyasha suspiró.

—Aunque…

—¿Qué?

—La próxima vez el bebé puede querer pizza — Kagome se quedó pensativa. Inuyasha la miró horrorizado, tendría que comprarse un libro de recetas o ver videos de cocina.

—¡No le des idea Kagome! — y la risa de Kagome llenó toda la cocina.

°°°

Otro extra, espero lo hayan disfrutado.
Nos leemos.

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NO ES LO QUE QUERÍA Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora