El sonido suave de pequeños pasos y el tenue chasquido de la magia llenaban la casa de una forma armoniosa.
Rose estaba de pie en medio de la sala, observando cómo todo comenzaba a transformarse. Donde antes había quietud, ahora había movimiento, pero no caótico, si no preciso y elegante.
Los elfos domésticos se movían con rapidez, colocando telas, ajustando luces, haciendo aparecer decoraciones con un leve destello.
-No tan arriba -indicó Draco con calma.
Un elfo, de orejas grandes y expresión concentrada, corrigió la altura de una guirnalda en cuestión de segundos.
-Así está mejor, señor Malfoy.
Draco asintió levemente. Rose cruzó los brazos, divertida.
-Draco.
Él giró hacia ella de inmediato, su expresión suavizándose apenas al verla.
-¿Sí?
-No es necesario supervisarlo todo.
-Sí lo es.
Ella negó con la cabeza, conteniendo una sonrisa.
-Son elfos domésticos, no un equipo de aprendices.
-Y aun así -respondió él con tranquilidad- esto es para ti.
Rose dejó escapar una pequeña risa.
-No tiene que ser perfecto.
Draco la observó unos segundos, como si esa idea no terminara de convencerlo.
-Tiene que estar a tu altura.
El comentario fue tan natural que Rose no supo qué decir por un instante.
La sala ya comenzaba a tomar forma: telas claras cayendo con elegancia, luces cálidas suspendidas con delicadeza, detalles dorados que reflejaban la luz como si todo estuviera preparado para una velada distinguida, casi de otro tiempo.
-Parece un baile de época -murmuró ella.
-Lo es -respondió Draco- o lo será.
Rose sonrió, imaginándolo.
-Música en vivo, vestidos elegantes.
-Si eso es lo que quieres.
-Quiero que se sienta especial -dijo en voz baja- como si el tiempo se detuviera por una noche.
Draco la observó con esa atención que solo le dedicaba a ella.
-Entonces se detendrá, detendría el tiempo por ti.
Rose estaba a punto de responder cuando él dio un paso hacia ella, su expresión cambiando ligeramente.
-Has estado de pie demasiado tiempo.
-Estoy bien.
-Rose -la regaño en un tono bajo, firme.
Ella suspiró, sabiendo que no iba a convencerlo.
-Cinco minutos.
-Ahora -como siempre, terminó cediendo.
Draco la guio con suavidad hasta el sofá, acomodando un cojín tras su espalda y cubriéndola con la manta como si fuera algo delicado.
-No soy frágil -murmuró ella.
-No -respondió él, ajustando la tela con cuidado-pero eso no significa que no deba cuidarte.
Rose lo miró en silencio.
Draco se inclinó frente a ella, evaluando su rostro con una atención casi minuciosa.
ESTÁS LEYENDO
Rose Weasley
FanfictionRose Weasley era muy distinta a sus hermanos, no era valiente, osada o revoltosa, en cambio, era tranquila, con una alegría contagiosa, siempre dispuesta a proteger a los que quería, trabajando duro para cumplir sus metas, todos pensarían que acabar...
